Psicología para niños y adolescentes

EN QUÉ CONSISTE

La primera pregunta que asalta a los padres cuando les preocupa el desarrollo emocional o la conducta de sus hijos es: ¿Necesita mi hijo/a un psicólogo?

Para llegar a este punto, los padres suelen haber recorrido un largo camino: Ha habido inquietud, se ha discutido sobre lo que pasa, se ha experimentado frustración…

Y es que la infancia y la adolescencia son periodos vitales de gran complejidad, donde el desarrollo emocional y conductual juegan un papel imprescindible, y una inadecuada gestión puede desembocar es distintas problemáticas.

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¿CUÁLES SON LAS SEÑALES A LAS QUE DEBEMOS PRESTAR ATENCIÓN?

Desencadenada por una baja tolerancia a la frustración, una inadecuada implantación de normas y límites, o pocas habilidades sociales.

Puede entrar dentro de la normalidad durante ciertas épocas, pero también puede indicar estrés, ansiedad, u otros trastornos neuropsicológicos como el TDAH (Trastorno del Déficit de Atención e Hiperactividad).

Siendo parte natural del propio proceso de maduración, se trata de una señal a la que hay que prestar atención si los cambios se producen de manera drástica.

Si, por ejemplo, un niño o adolescente padece dolores de cabeza o estomacales, y un pediatra ha descartado un origen fisiológico, es posible que se esté somatizando un estado emocional alterado.

Volver a mojar la cama después de años sin hacerlo, o pedir el chupete a una edad que no corresponde, son dos ejemplos habituales de regresión. Si esta conducta se alarga en el tiempo, podría conllevar otros problemas.

SITUACIONES DE RIESGO

Las experiencias que vivimos durante la niñez y la adolescencia condicionan nuestro desarrollo y nuestro paso a la vida adulta.

Afrontar y solucionar posibles dificultades en estas etapas es muy importante, no solo para disfrutar de una buena salud emocional en el presente, sino también para prevenir problemas de bienestar psicológico en el futuro.

Las situaciones más comunes que pueden provocar dificultades en el terreno emocional son:

  • Dificultades de sociabilización.
  • Trastornos de aprendizaje y neuropsicológicos (dislexia, discalculia, TDA o TDAH).
  • Traumas (muerte o la enfermedad de un familiar, haber vivido en un ambiente violento…).
  • Divorcio de los padres.
  • Acoso escolar.
  • Trastorno de identidad sexual.
Instituto Cláritas

PROBLEMAS HABITUALES

Las dificultades psicológicas sin resolver, pueden traducirse en un trastorno que condicione la salud emocional, e incluso física, de los más pequeños.

Entre los problemas más comunes, se encuentran:

  • Estrés, ansiedad o depresión
  • Trastornos de conducta
  • Trastornos obsesivos compulsivos (TOC)
  • Retrasos en el desarrollo y/o lenguaje
  • Trastornos afectivos (como la ansiedad por separación)
  • Ansiedad social
  • Mutismo selectivo
  • Trastornos de la conducta alimentaria (anorexia, bulimia…)
  • Trastornos por eliminación (eneuresis o encopresis)
  • Adicciones con o sin sustancia (drogas, videojuegos, móvil…)
  • Fracaso escolar

Fortalecer su salud emocional y superar dificultades, es posible con las herramientas adecuadas.

En Cláritas contamos con psicólogos expertos en psicología infantil y juvenil. Si tienes cualquier duda al respecto o necesitas orientación,

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