¿Qué es el pensamiento dicotómico?

El pensamiento dicotómico es un modo de procesamiento activo que hacemos sobre la información que obtenemos de nuestras experiencias y que tiene la función de disminuir la incertidumbre. Esto es llamado en psicología “distorsión cognitiva”.

¿De qué se trata?

Definimos el pensamiento dicotómico como la tendencia a clasificar las experiencias según dos categorías opuestas; todo o nada, bueno o malo, perfecto o inútil. En este sentido, no existen las graduaciones, sino que el mundo está interpretado de una manera polarizada. Se hacen juicios categóricos y se atribuyen significados extremos y absolutistas en lugar de tomar en cuenta diferentes dimensiones y aplicar pautas relativas. Esto crea un mundo de contrastes de blanco y negro, sin matices. En consecuencia, las reacciones emocionales y conductuales de las personas oscilan de un extremo al otro.

¿Debería preocuparme?

Las distorsiones cognitivas no son en sí mismas patológicas. Todos distorsionamos de algún modo la información que recibimos, el problema surge cuando este sesgo en el procesamiento de la información se da en forma rígida y estereotipada generando disfuncionalidad en la persona.

La forma en la que conceptualizamos la realidad depende, entre otros factores, del grado de madurativo de la persona. Autores como Piaget o Beck hablan de cómo comenzamos a interpretar nuestro entorno de una manera polarizada para disminuir la incertidumbre, y, poco a poco, vamos incorporando mayor cantidad de categorías y alternativas de pensamiento a la hora de entender las situaciones a las que nos enfrentamos.

El pensamiento dicotómico se relaciona con el pensamiento primitivo, ya que la persona no logra analizar y conceptualizar determinada información en escalas, grados, o dimensiones.

Aspectos socio-culturales

La sociedad a través de la historia ha fomentado esta forma de evaluar y procesar la información, exagerando la maldad o bondad en estereotipos. Un ejemplo es cómo a través de las generaciones se han ido transmitiendo mitos en torno al comportamiento de las personas y la forma de evaluarlos, qué es lo honorable y que es deplorable, que figuras serán recordadas como héroes y cuales como cobardes.

Las concepciones cristianas del Cielo y el Infierno y muchísimas otras manifestaciones de nuestra sociedad son ejemplos de estas polarizaciones que se materializan en constructos cerrados, rígidos, opuestos y excluyentes.

Otro clásico universal es la idea del amor romántico, que acepta cualquier sacrificio, que es puro, eterno, sublime y fiel para toda la vida, generando la ilusión de que ciertas situaciones ideales pueden ser logradas en la realidad, llevando a conductas también de tipo todo o nada. El ejemplo clásico es la muerte por amor de Romeo y Julieta.

Los famosos «buenos y malos» de las películas son otro ejemplo paradigmático, esto se vió encarnado de distintas formas dependiendo del contexto de la película y la temática, por ejemplo aquellas películas bélicas que muestra la visión desde uno de los bandos del conflicto. 

Cómo identificar el pensamiento dicotómico en una conversación

Cuando una persona está mostrando una distorsión de la realidad se pueden llevar a cabo conductas ambivalentes, contradictorias, compulsivas, o súbitos cambios anímicos sin explicaciones externas que lo justifiquen.

En el ámbito verbal es frecuente que se manifieste con frases en donde las conclusiones, o los comentarios son rígidos y totalizantes. El excesivo uso de palabras como «siempre», «nunca», «todo», «nada», «jamás», levantan las alarmas sobre una visión polarizada de la situación, ya que suelen ser un indicador importante de esta forma de procesar la información.

Otro indicador habitual de esta forma de construir la realidad es el uso frecuente de condicionales, tales como: «Si…entonces.», en estos casos no existen posibilidades intermedias. Es una modalidad particular de pensamiento dicotómico, en donde no existen alternativas, si pasa esto, linealmente pasará esto otro.

Si te has sentido identificado con este modo de interpretar los hechos que nos ocurren día a día y esto te está generando un malestar en diferentes ámbitos de tu vida, en Cláritas estamos encantados de acompañarte en la búsqueda de nuevas alternativas.

Marta Sáinz Goñi

Marta Sáinz Goñi

Psicóloga especializada en adultos, pareja y familia.
Graduada en Psicología por la Universidad de Navarra. Cuenta con dos títulos por la Universidad Pontificia de Comillas, el Máster de Psicología General Sanitaria y la especialización en Terapia Familiar Sistémica.

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