¿Qué son los terrores nocturnos?

Desde hace varios años, la evolución de la vida moderna y por ende, la evolución de las nuevas tecnologías han influido en nuestra conducta y nuestros hábitos. Entre ellos nuestra alimentación, autocuidado y sueño. Poniendo el foco en este último, podemos ver cómo en la actualidad, y especialmente en la población más joven, se está viendo afectada la cantidad y la calidad del mismo. Un proceso biológico fundamental para la salud física y mental de los seres humanos.

El ser humano necesita del sueño y descanso para regularse a nivel biológico y psicológico. Cuando este proceso, tan importante como necesario no se cumple, podríamos estar hablando de un posible trastorno del sueño. 

¿Qué son los trastornos de sueño?

Son afecciones que provocan cambios en la forma de dormir. Afectando a la salud, seguridad y calidad de vida de la persona.  La falta de sueño además puede potenciar el riesgo de desarrollar otros problemas de salud.

Existen más de 80 tipos de trastornos de sueño. Hoy nos centramos en los terrores nocturnos, que pertenecen a la categoría de parasomnias.

¿Qué son las parasomnias?

Las parasomnias son un grupo de trastornos del sueño caracterizados por eventos físicos o experiencias indeseables que pueden ocurrir al inicio, durante o al despertar del sueño. Dentro de esta categoría se encuentran:

  • Sonambulismo
  • Pesadillas
  • Terrores nocturnos
  • Parálisis del sueño 

¿Qué son los terrores nocturnos?

Se caracterizan por una excitación súbita acompañada de episodios de terror y pánico, manifestando además movimientos bruscos. Los síntomas más comunes son los siguientes:

  • Incremento de la frecuencia cardiaca
  • Incremento de la frecuencia respiratoria
  • Sudoración, rubor facial
  • Aumento de diámetro en las pupilas
  • Movimientos bruscos (gritos, aspavientos, saltar de la cama)
  • Confusión

¿Son los terrores nocturnos lo mismo que las pesadillas?

Para realizar un buen diagnóstico, es importante no confundirlos terrores nocturnos con las pesadillas. Las pesadillas son ensoñaciones angustiantes que normalmente interrumpen el sueño de la persona llevándolos al estado de vigilia (despertar). En este estado recuerdan lo que se ha soñado de manera inmediata.  En el caso de los terrores nocturnos, las personas no suelen asociar el pánico con el recuerdo, pues no suelen acordarse de nada.

Las principales diferencias entre los terrores nocturnos y las pesadillas son las siguientes:

Por un lado, los terrores nocturnos suelen tener su inicio entre los 4 y 12 años de edad. Sin embargo, suelen desaparecer con el paso del tiempo.

En los terrores nocturnos resulta muy complicado despertar a la persona y normalmente no recordará nada de lo sucedido.  Además, los contenidos del sueño son inexistentes o vagos. Durante la aparición de los terrores nocturnos, pueden aparecer movimientos bruscos o verbalizaciones por parte de la persona que los sufre. Así mismo, dichas personas muestran una ansiedad intensa acompañada de una gran activación autonómica. Los terrores nocturnos suelen aparecer en el sueño no REM, por lo que normalmente se dan en la primera mitad de la noche.

Por otro lado, las pesadillas se suelen iniciar entre los 3 y 6 años de edad. Normalmente estas tienden a remitir conforme el niño o niña va creciendo.

En este caso si la persona se despierta durante el episodio o incluso a veces después del mismo, suele recordar el contenido de la pesadilla. El contenido de las mismas es muy elaborado y suele ser descrita con varios detalles y matices. A diferencia de los terrores nocturnos, en las pesadillas no suelen aparecer movimientos bruscos o vocalizaciones y la aparición de miedo y ansiedad está directamente asociada al contenido de la pesadilla. Estas aparecen en el sueño REM y se dan en la segunda mitad de la noche.

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