¿Cómo afectan mis inseguridades en mis relaciones afectivas?

Quizás lo primero de todo es definir qué son las inseguridades. No son, nada más, ni nada menos, que aquello de nosotros mismos que no nos permite desarrollarnos al completo, que nos frena, que nos impide ser felices. Son todas esas cosas que hacemos o no, por miedo, porque no nos fiamos del otro ni de nosotros mismos. Y está claro que esto afecta en todas las áreas de nuestra vida, incluída la pareja.

Las inseguridades son las señales de nuestras heridas internas, de lo que arrastramos en la mochila de “traumas”. Y muchas veces no podemos ver que es una inseguridad porque lo tapamos con otra etiqueta, como miedo a la soledad, celos, incapacidad de amar, etc. Conocer nuestras inseguridades y la verdad que hay debajo de ellas nos acercará un poco más a conocer nuestras heridas y así, poder sanarlas.

Mis inseguridades, ¿hasta qué punto afectan?

Más de lo que nos creemos. Nos afecta en el miedo a mostrarnos como somos, a que detecten alguna herida o en que sintamos que somos “impostores” con nuestra pareja. También afecta porque salen a la luz las consecuencias de ellas. Es decir, podemos no decirle a nuestra pareja que nos da miedo cuando habla con otra persona, o que no nos diga te quiero tan a menudo, pero esto nos va quemando, poco a poco, va llenando nuestro vaso. Hasta que saltamos y nos enfadamos.

También nos llevarán a decirnos a nosotros mismos que no podemos pedirle ciertas cosas a la pareja, que somos malas personas por tan siquiera pensarlo, pero ahí se queda la idea, doliendo por dentro. Esas emociones, a veces, generan que nos comportemos de manera esquiva con nuestros seres queridos.

¿Qué tendría que dejar de hacer?

Lo que habría que cambiar o tratar de dejar de hacer es:

    • Dejar de callar nuestras dudas, nuestros miedos y lo que nos afecta. No podemos seguir viviendo como si fuéramos perfectos, como si no tuviésemos heridas que nos afectan en nuestra relación de pareja. Dejemos de vivir en una fantasía y aterricemos para vivir en plenitud la pareja.

    • Tratar de dejar de desconfiar,  tanto en uno mismo como en el otro. Empezar a confiar en ti, en que no eres capaz, en que el otro te va a hacer daño adrede, en que si se va no es tu fin, en que si le cuentas la verdad va a irse. Deja de pensar que el silencio es la opción ganadora o qué para qué me voy a involucrar en una pareja, si no merece la pena, cuando en realidad tienes ganas.

    • Deja de vivir la vida condicionado por las heridas de tu pasado y empieza a quitarte capas de inseguridades para coger las riendas de tu vida.

¿Qué puedo hacer para parar mis inseguridades?

Lo primero y más importante es ser consciente de ellas, ponerles nombre, saber que existen y que me afectan. Es decir, aceptar que no son solo celos los que siento cuando mi pareja habla con otra persona, sino que es miedo. Miedo a que le guste el otro, miedo a que pueda compararnos y salgamos perdiendo, en definitiva, miedo a perder a alguien que nos importa, miedo al abandono.

Al ser conscientes de esto, en el fondo, se nos va a liberar el peso de la mochila que llevamos y el siguiente paso es hacer consciente a nuestra pareja. Lo más probable es que ya lo sepa, porque se nos haya notado, pero comparte con él o ella ese miedo, explícale que cuando te enfadas con ella en realidad es porque tienes miedo a que te abandone y no porque desconfíes.

Y si ves que esto no te ayuda, que tus heridas son más grandes de lo que esperabas, que solo no puedes, pide ayuda. En Instituto Cláritas sabemos que en la mayoría de ocasiones no es tarea fácil y que uno solo no suele conseguir superarlas. Por ello es normal necesitar  ayuda profesional para poder conocerse y entenderse, para sacar el máximo partido y tratar de ser un poco más feliz. Lo más importante es que recuerdes que no tienes la culpa de sentirte como te sientes.

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