Apuestas online, las trampas que nos pueden llevar a una dependencia

En los últimos años se ha visto en España un cambio de tendencia en las consultas. Las personas que vienen en busca de ayuda por problemas con el juego son mucho más jóvenes, muchos de ellos sin llegar a la mayoría de edad. El objeto del problema ha dejado de ser los casinos, las tragaperras o los bingos para dejar paso a las apuestas online, sobre todo de tipo deportivo.

Algo que nos venden como inocuo puede desarrollar un problema muy grave en todas las áreas de la vida de algunas personas. Pero ¿cuáles son los signos de padecer una dependencia por el juego?, ¿por qué no nos damos cuenta antes?, ¿en qué momento no podemos parar?

¿Cuáles son los signos de padecer una dependencia por el juego?

Muchas de las características son compartidas con el resto de las dependencias. Algunos de los principales signos serían:

  • Preocupación por las apuestas, es decir, que gran parte de nuestro pensamiento durante el día esté dirigida hacia las apuestas y en pensar en las próximas apuestas que haremos.
  • Subir las apuestas, a esto, igual que en las dependencias por drogas, se le llama tolerancia. Llega un punto en el que se necesita subir las apuestas para lograr la misma emoción.
  • Sentimientos de irritabilidad cuando no se tiene la posibilidad de apostar o cuando se intentan controlar las apuestas.
  • Sensación falsa de control sobre el resultado de las apuestas.
  • Mentir a familiares o amigos sobre el valor o el tiempo dedicado a las apuestas.
  • Aislamiento social para ocupar el tiempo en apostar.

Estos signos podrían indicarnos que tenemos un problema con el juego, si esto se vuelve más grave se podría llegar a recurrir al robo para continuar apostando, ya que estas personas suelen endeudarse.

¿Por qué no nos damos cuenta?

Hay varios estudios que afirman que, las apuestas de azar y deportivas en las que se juega dinero, estimulan las mismas zonas cerebrales que algunas drogas.  Aun así, la sociedad no ve con tan malos ojos los juegos de azar y, sobre todo las apuestas deportivas, es más, incluso se incentivan.

Junto a ello, existen algunos factores que favorecen el no darnos cuenta de que estamos cayendo en un problema:

  • La inmediatez y la accesibilidad. Hoy en día, no hace falta ir a un casino o bajar al bar para jugar, sino que podemos realizarlo todo a través del móvil. Esto también hace que el perfil del jugador sea mucho más joven.
  • La falsa inocuidad. Se transmite que no es un problema. Las apuestas se venden como algo deseable, algo divertido y algo que puede hacerte ganar dinero. Se ve como un juego, un complemento a tu deporte favorito y no se explican los riesgos que esto conlleva.
  • Inexistencia de control externo. Esto, unido a la inmediatez y a la accesibilidad hace que el juego pueda llegar a ocupar cada vez más tiempo en nuestra vida. A su vez, también facilita la entrada a menores.
  • Sensación de control. En general, se empiezan a realizar apuestas en deportes con los que estamos familiarizados. Al sabernos expertos de un deporte, pensamos que podemos influir sobre el resultado, creando pues esa falsa sensación de control y realizando cada vez más apuestas y más grandes.
  • La cantidad de posibilidades. Las apuestas deportivas no están hechas solo para adivinar los resultados. Ahora se puede aportar a cualquier cosa que pueda pasar en un evento deportivo. Esta cantidad de oportunidades hace que la persona piense que tiene posibilidades que controlar.
¿En qué momento no podemos parar?

Se puede afirmar que se tiene un problema por el juego cuando el mismo afecta al normal funcionamiento de la vida de la persona.

Las personas que tienen un problema con el juego no pueden parar, esto es debido a:

  • La cantidad de estímulos que nos rodean. Podemos observar que estamos rodeados de anuncios de apuestas, de casas deportivas, de aplicaciones de apuestas… Incluso, si se apuesta al mismo deporte se puede llegar a relacionar ese deporte con las apuestas.
  • La gratificación inmediata. Estos juegos hacen que recibamos placer de una forma casi inmediata y, si perdemos, podemos volver a apostar para compensar sentimientos que nos generan malestar. Esto hace que nos metamos en una rueda en busca del placer y en evitación del malestar de la que es muy difícil salir.
  • Endeudamientos. En la mayoría de los casos, las personas pueden llegar a perder grandes cantidades de dinero. Esto genera culpa y vergüenza y la única solución que ven posible es apostar más para recuperar el dinero. Este comportamiento se ve sobre todo en personas más jóvenes, que no tienen conciencia del problema y sus herramientas de afrontamiento y madurez están aún en desarrollo.
  • El aislamiento. Las personas se suelen aislar de sus entornos, esto hace que su mundo gire por y para las apuestas.
  • Dificultad para generar conciencia sobre el problema, generalmente las personas se dan cuenta de que han desarrollado un problema cuando ya las consecuencias son muy graves.

La dependencia al juego, aun siendo un problema cada vez más extendido, se puede tratar. Son muchas las intervenciones psicológicas que tratan este problema con éxito. En Cláritas contamos con profesionales especializados y experimentados en el abordaje de este tipo de dificultades.

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