tres mujeres paseando por el campo

¿Qué son los mandatos familiares y cómo gestionarlos?

Los mandatos familiares son mensajes repetidos que se transfieren de generación en generación dentro de nuestro sistema familiar y que vamos integrando como nuestros.

Hay familias en las que los padres comunican estos mensajes de forma directa mediante frases hechas (“Haz caso siempre a los mayores.”; “Tienes que estudiar para ser alguien en la vida.”; “Lo que diga tu padre va a misa.”), o bien lo actúan de manera indirecta a través de gestos, miradas, etc. 

En ambos casos, los mandatos familiares tienen una fuerte influencia en nosotros, porque los llevamos escuchando y viviendo desde la infancia. Muchos de ellos recogen valores familiares que van construyendo en nosotros un sistema de creencias con el que aprendemos a desenvolvernos en la vida y, el cual, posiblemente, en la edad adulta aún sigamos reproduciendo de manera inconsciente.

Al aceptar estas ideas como nuestras, suelen estar detrás de muchas de acciones y decisiones que tomamos a lo largo de nuestra vida, y de la forma en la que nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás.

Algunos ejemplos de mandatos familiares
  • “Eres igual que tu tía.”
  • “Lo que tienes que hacer es sacarte una carrera.”
  • “Deberías comportarte normal.”
  • “Tienes que hacerlo mejor que los demás.”
  • “No tienes razones para estar mal.”
  • “A ver si aprendes de tu hermana.”
  • “Si te muestras vulnerable se aprovecharán de ti.”
  • “Tienes que cuidar de tus hermanos.”
  • “Una buena madre no actúa de esa manera.”

Estos mensajes pueden ser cosas que nos repetían mucho nuestros padres, o simplemente conductas que veíamos en casa. ¿Se exigía mucho? ¿Comunicaban sus emociones? ¿Se cuidaban? ¿Ponían limites?

¿Cuándo sabemos que nos afectan negativamente?

Aunque puedan estar inspirados como algo educativo y positivo cómo “si te esfuerzas lo suficiente conseguirás lo que quieres”, nos pueden acabar afectando de manera negativa y podemos acabar pensando que cuando no conseguimos algo es por falta de esfuerzo o qué todo se puede alcanzar con el esfuerzo necesario.

Es decir, el problema viene cuando estos mandatos imponen la dictadura del “tengo que” y se convierten en cargas muy pesadas: “Tengo que hacerlo siempre bien.”; “Tengo que ser la mejor.”; “Debo ser siempre perfecta.”; “No puedo mostrarme vulnerable.”; “Tengo que poder con todo.”. Convirtiéndose en lo que en psicología llamamos mensajes autocríticos.

Nos están afectando de manera negativa cuando:

  • Nos genera un sentimiento de culpa.
  • Nos deriva en expectativas difíciles de cumplir.
  • Nos dificulta realizar cambios en nuestra vida.
  • Los sentimos como normas rígidas contra las que no podemos luchar.

Los mandatos familiares se acaban transformando en obligaciones que hemos asumido de forma inconsciente, atrapándonos en un tipo de vida que no hemos elegido.

¿Cómo gestionar estos mandatos?

Romper con los mandatos familiares no es fácil cuando nos vemos envueltos en conflictos internos que no nos deja avanzar. Por ello es necesario revisar estas creencias.

No obstante, el hecho de que identifiquemos racionalmente los mandatos que nos han ido transmitiendo nuestros padres no es suficiente para terminar con ellos. Esto es porque tienen una alta carga emocional.

Para poder hacerlo, primero tenemos que entender que esto que me estoy diciendo es un mandato, algo que me ha sido impuesto sin yo haberlo elegido. Que es un discurso aprendido que nos sirvió en su momento, pero que no tiene en cuenta los cambios. Es decir, en el contexto actual, en vez de ayudarnos, nos está generando malestar.

Por eso, es muy importante la terapia psicológica para que nos pueda ayudar a poner en perspectiva estos discursos, prevenir que patrones negativos del pasado se sigan imponiendo en el presente y buscar aquellas elecciones más saludables. Desde Cláritas podemos ayudarte en este proceso de cambio.

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