¿Qué caracteriza los “terribles dos”? Entender esta etapa para poder acompañar a tu bebé y disfrutarlos

¿Qué son los “terribles dos”?

La etapa evolutiva conocida comúnmente como los “terribles dos” marca el comienzo de la etapa pre-operacional, en la que el niño comienza a interactuar de una manera más compleja con el ambiente. Durante este momento del desarrollo surge una mayor autonomía. Esto viene marcado principalmente porque su desarrollo motor ha evolucionado, lo que le permite perfeccionar su psicomotricidad gruesa y realizar actividades como correr, andar, saltar o subir escaleras con mucha más destreza.  Otra característica de esta etapa es la aparición del “no” en su discurso, como resultado de su deseo de independencia. Asociado a esto surge otra característica de los “terribles dos”: el intento del niño de imponer lo que desea y las intensas rabietas que pueden surgir como resultado de no obtenerlo.

Se trata de un momento de muchos cambios para el bebé y para los padres. Es normal que resulte agotador intentar adaptarse a las nuevas necesidades del bebé y llegar a sentirse desesperados al no saber cómo acompañarle. Para poder lograrlo, es importante entender los cambios y las distintas necesidades que surgen en el niño como resultado de entrar en esta nueva etapa evolutiva.

¿Qué cambios vive el bebé durante los “terribles dos”?
  • Autodescubrimiento

Ante todo, se trata de un momento en el que el bebé empieza a tomar conciencia de sí mismo, sus deseos y también sus capacidades. El bebé necesita descubrir qué es capaz de hacer por sí mismo y probar los límites para conocer cuáles son. Esto explica que aparezca el momento del “yo solo”, en el que el bebé quiere hacer las cosas por sí mismo, aunque no sepa muy bien la manera de hacerlo. Esto le enfrenta con sus primeras experiencias de frustración al no conseguir lo que quiere, algo muy difícil de gestionar cuando nunca había tenido que enfrentarse a la limitación.

  • Autonomía

Su desarrollo psicomotor permite al bebé comenzar a explorar sus propias capacidades y también su entorno de una forma más autónoma. Así, a los dos años, el bebé comienza a darse cuenta de que es una persona independiente de sus padres. De este modo, comienza a desarrollar su capacidad de elegir y a darse cuenta de que puede actuar para cumplir sus objetivos.

  • Constancia y orden

Explorar su entorno hace que el mundo del bebé cambie todo el tiempo, expandiéndose según va aprendiendo cosas nuevas. Por eso, la constancia en su entorno de personas, objetos y sucesos, ayuda al bebé a sentirse seguro y facilita que pueda ordenar su mundo, el cual en este momento cambia muy rápido.

  • Lenguaje

Es importante tener en cuenta que, en esta etapa de su desarrollo, el bebé siente muchas emociones nuevas y todavía no tiene palabras suficientes para expresarlas. Entiende y siente mucho más de lo que puede expresar.

¿Qué necesita el bebé durante los “terribles dos” de sus papás?
  • Respeto y empatía

Es muy importante poder ponernos por un momento en el lugar de un niño de dos años para entender la frustración y el esfuerzo que supone adaptarse a cambios tan grandes. Poder dar los primeros pasos solo por el mundo, significa un cambio abismal si comprendemos que, hasta este momento, el bebé sólo podía ver e interactuar con lo que los adultos ponían a su alcance. Por lo tanto, comprender y acompañar su necesidad de exploración con tranquilidad les hará sentir más seguros. Parte de este acompañamiento consiste en dejarles hacer lo que puedan o les apetezca intentar, mientras nos mostramos disponibles para ayudarle en lo que necesite. Lograr hacer las cosas por sí mismo le ayuda a sentir que es capaz de hacer lo que se propone y fortalece su concepto de sí mismo, por lo que es crucial permitirle tener un papel activo.

Ligado a esto, es muy importante celebrar y prestar atención a sus logros. De nuevo, es fundamental ponerse en los zapatos de un niño de dos años: valorar el esfuerzo que supone en su etapa evolutiva y no minimizarlo. Aunque les lleve más tiempo o los resultados no sean impecables, es importante tener siempre en mente que lo hace lo mejor que sabe, en función de la capacidad que tienen su cuerpo y mente de dos años.

Asimismo, resulta crucial entender las rabietas como la forma que conoce para transmitir su malestar, como una petición de ayuda para manejar lo que siente y le desborda. Comprender la rabieta intentando leer su significado nos ayudará a poder acompañarle en el proceso tan incómodo de sentir muy intensamente y no saber el qué o no poder explicarlo.

  • Regulación emocional

Durante esta etapa evolutiva, el bebé empieza a descubrir sus emociones. Esto supone que muchas veces le desborden, tanto las agradables como las más desagradables. Por ello es importante ayudarle a regularse a través de sentirse comprendido y acompañado, dando nombre a sus emociones, ayudándole a entenderlas y transmitiéndole que vemos que, a veces, resulta difícil. Si le ayudamos a entender cómo se siente y por qué, podrá ir conociéndose y cada vez será más capaz de gestionarse internamente de manera más autónoma.

  • Conexión

Bajo todas las conductas del bebé se esconde siempre el deseo de conectar con las personas que le rodean. Ante todo, un bebé busca sentirse aceptado y querido en cada una de las cosas que expresa. De nuevo, hay que tener en cuenta que lo expresa como puede y resulta clave saber interpretar cómo se comporta, respetando sus tiempos y necesidades evolutivas.

  • Orden

Durante los terribles dos un bebé necesita mucha constancia en sus rutinas. Hay que tener en cuenta que se está adaptando a pasos agigantados a un mundo con el que cada vez puede interactuar más y que, por lo tanto, resulta constantemente novedoso. Por ello, es importante mostrarnos empáticos al enfrentarse a cambios, ya que para un bebé de dos años cada cambio transforma casi completamente su concepción del mundo. Estos cambios pueden entenderse en contextos cotidianos, como por ejemplo, cuando surgen rabietas en público. Si podemos entender que para un bebé salir de los espacios a los que está acostumbrado supone abandonar la parte del mundo en la que se siente seguro, entenderemos mejor que se sienta alerta y esté más predispuesto a desregularse en forma de rabieta cuando esté en un lugar desconocido. De este modo, también podremos entender el efecto que puede tener cambios más grandes como la aparición de un nuevo hermanito o hermanita. Por ello, es importante responder a sus estados emocionales con respeto y empatía.

  • Paciencia

Aunque a veces, con las responsabilidades y exigencias de la vida cotidiana, puede ser muy difícil no perder los nervios al enfrentarnos a los cambios en el comportamiento de un bebé, es importante entender que se trata de una etapa necesaria para su desarrollo y que, en algún momento, pasará.

La necesidad de ser pacientes cobra un significado especial en lo que respecta a las rabietas. Es imprescindible aceptarlas como parte del proceso y no como algo dirigido contra nosotros: es la única forma que el bebé conoce ahora mismo para poder conectar y transmitir a los otros cómo se siente. Cuando aparezca una rabieta es importante que, como adultos, podamos no perdernos en nuestra impaciencia y logremos acompañarle transmitiéndole nuestro amor desde un lugar tranquilo hasta que la rabieta pase. También puede ser útil intentar anticiparnos, teniendo en cuenta qué necesidades de nuestro bebé pueden no estar cubiertas y generar, como resultado, una rabieta.

Disfrutar de nuestro bebé durante los “terribles dos”

Finalmente, además de lo agotadora que puede ser en algunos momentos esta etapa, existen facetas especialmente hermosas y entrañables de este momento del desarrollo evolutivo. Se trata de un momento en el que el bebé se muestra muy perseverante y, antes que rendirse, se esfuerza en encontrar mil formas creativas, y en muchos casos divertidas, de lograr lo que quiere. La curiosidad y deseo de exploración del bebé facilita que, si le damos espacio, podamos observarle emocionarse y aprender descubriendo. Conectar con la belleza de que, todas aquellas pequeñas cosas que los adultos damos por cotidianas, se transforman en un descubrimiento, un motivo maravilloso de celebración y de asombro ante los ojos de nuestro bebé. Qué bello es pararnos a asombrarnos con él.

Sin duda se trata de un momento de muchos cambios y, aunque nadie conoce mejor que tú a tú bebé, es normal que surjan muchas dudas sobre cómo poder acompañar su desarrollo de la mejor manera. Por ello, desde Cláritas estaremos encantados de transitar con vosotros esta parte del camino.

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