Los 7 miedos que nos pueden surgir con respecto a la adopción

¿Qué es la adopción?

La adopción es entendida como “una medida de protección a la infancia que proporciona una familia definitiva a niños y niñas que, por determinadas circunstancias, no pueden permanecer en su familia de origen”. Además, las familias adoptantes pueden provenir de varias circunstancias: pueden tener dificultades o imposibilidad de tener hijos biológicos, o en otros casos no, ya tienen hijos biológicos y deciden adoptar.

Sea cual sea el caso, es inevitable que nos surjan miedos. Desde Cláritas queremos que sepáis que podemos ayudaros y acompañaros en este proceso. En este artículo mencionaremos brevemente los 7 miedos más comunes que podemos encontrarnos como padres adoptantes.

¿Cuáles son los miedos que pueden surgir como adoptantes?

El primero de ellos es el miedo a la salud física y/o emocional del menor: cuando adoptamos las autoridades competentes o instituciones nos informarán (y están en la obligación de ello) de si tienen algún diagnóstico o enfermedad previa. Pero es inevitable que surjan ciertos miedos o cierta desconfianza sobre las enfermedades asociadas a su país de origen, o incluso posibles dificultades psicológicas que esté sufriendo el menor pero que no hayan sido diagnosticadas de manera precoz.

El segundo miedo es el de la integración entre el menor y sus nuevos padres adoptivos: tendemos a pensar que cuanto menor sea el niño más fácil va a ser esta experiencia vincular. Y realmente tiene sentido, pero no necesariamente se da así en todos los casos. Lo primordial es tener una actitud abierta, comprensiva y empática, que facilite las interacciones y que de a entender este nuevo núcleo familiar como un espacio seguro donde poder empezar a desarrollarse y vincularse. Como sabemos, esto puede ser difícil, ya que las experiencias previas pueden haber sido poco o nada agradables.

El tercer miedo es la dificultad en establecer estos vínculos afectivos: tenemos que ser conocedores de que muy probablemente esto sea difícil, ¡pero para nada imposible! Esto depende de la edad del menor, de sus experiencias previas (en familia de origen o instituciones), pero también de nuestras experiencias previas con el establecimiento de vínculos y nuestra manera de vivir el cariño y el afecto en nuestras relaciones.

El cuarto miedo es el rechazo: nos puede surgir el miedo de ser rechazados como padres adoptantes. Esto tiene que ver directamente con las experiencias previas del menor. Podemos encontrarnos con esta situación de rechazo de manera inicial, pero poco a poco, con nuevas y positivas experiencias, iremos generando interacciones nuevas de seguridad y afecto, y el nivel de rechazo irá disminuyendo.

El quinto miedo es el miedo a no saber actuar con determinadas conductas o problemáticas: podemos encontrarnos con rutinas distintas o peculiares con respecto a los hábitos de alimentación, de aseo, de vestimenta, o incluso del manejo de las propiedades o del dinero. Lo primero que debemos hacer es mostrar tolerancia. Probablemente se den conductas que a priori nos choquen o nos llamen la atención. Debemos intentar comprender desde qué lugar se están dando, qué tiene que ver con la experiencia previa del menor, y cómo nos gustaría reconducirlas más adelante (si es necesario).

El sexto miedo es el de la integración del menor con el entorno: antes hablábamos de la integración con los nuevos padres adoptivos, pero ¿qué pasa en el colegio, o en el vecindario, o con la familia extensa? Prioricemos la comunicación. Es importante que intentemos expresar todo lo que sentimos y que sirvamos de modelo para ellos. Normalicemos el proceso de adopción y acompañemos, parte de esto comienza por aprender a comunicarnos juntos y a vivir esta nueva situación de una manera unida.

Y el séptimo miedo hace referencia al miedo de un futuro embarazo de la madre tras la adopción: ¿Qué pasaría si tras adoptar nos quedamos embarazados? ¿Es posible que el menor adoptado se sienta desplazado?

Como hemos visto a través de este artículo, todos estos miedos son totalmente normales y suelen ser consultas habituales de futuros padres adoptantes. No hay una única píldora para trabajarlos, pero con una actitud abierta, empática y comprensiva tenemos mucho ganado.

Desde Cláritas podemos ayudaros aportándoos herramientas y recursos para afrontar estas situaciones y acompañándoos en el proceso de adopción.

Regina Taboada Russo

Regina Taboada Russo

Psicóloga especializada en familia, pareja y adultos.
Graduada por la Universidad Complutense de Madrid. Ha realizado el Máster de Psicología General Sanitaria, así como el Máster en Terapia Familiar Sistémica y de parejas en la Universidad Pontificia de Comillas.

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