Tiempos A.C. y D.C. (Antes y Después del COVID-19): Las crisis generan oportunidades

Hace un mes nuestra vida era muy diferente, nadie esperaba al COVID-19 pero ahora está a cada momento presente en nuestras vidas en forma de diferentes pensamientos, emociones, condicionando nuestras relaciones, nuestros trabajos, nuestra economía, nuestro ocio, nuestra persona, etc…

¿Qué hacías hace un mes?

El COVID-19 llegó a tu vida sin tener en cuenta que estabas en tu mejor momento laboral, iniciando ese proyecto en el que tanto habías arriesgado, esa entrevista de trabajo, planeando ese viaje, esas vacaciones que tanto necesitabas, esa experiencia en el extranjero, esa boda, esa fiesta de cumpleaños, esa operación, esa mudanza, esa comida familiar tan especial…. Simplemente llegó y todo se paralizó. Seguro que no anticipaste y nadie te avisó de que esto iba a ser así… De haberlo sabido… ¿qué habrías o no habrías hecho?

¿Y ahora qué?

Ahora el COVID-19 forma parte de nuestras vidas, todos lo conocemos, todos sabemos que es nuestro enemigo, nuestra amenaza y luchamos contra el, aunque es fuerte, aunque nos provoca respeto, miedo y muchas otras emociones. Pero aquí seguimos, luchando para frenarlo, para vencerlo y provocando movimientos que nunca se habían dado, que desconocíamos y que nunca nos hubiésemos imaginado.

¿En qué nos hemos convertido?

Nos hemos convertido en familias confinadas, en niños sin colegios, sin parques, sin actividades extraescolares… en adolescentes en casa encerrados 24 horas al día durante meses… en jóvenes sin practicas, sin universidades, sin entrevistas de trabajo, con parejas a distancia, sin posibilidad de conocer a ese alguien especial en ningún lugar… en padres teletrabajadores, maestros y multitareas… en abuelos aislados sintiéndose más vulnerables que nunca, reviviendo ese miedo que han vivido en épocas anteriores… en muertes sin despedidas… en personal sanitario sin descanso…en hospitales abarrotados… en individuos frente a sus ventanas observando las calles vacías… Pero… ¿Es todo negativo?

¿Qué ha cambiado en nuestras vidas?

A pesar de todos los planes fallidos, de todas las frustraciones, de la ira, del miedo, de las pérdidas, de la tristeza… ¿Dónde están las oportunidades?

Si nos quedamos atrapados en los párrafos anteriores, nos quedaremos atrapados en emociones desagradables que no nos permitirán avanzar, nos dejaran presos de esta situación que, es cierto, nos ha generado y nos genera malestar cada día…. Pero quedarse allí atrapado, es leer medio libro de la historia… ¿Te quieres quedar allí atrapado o quieres descubrir que hay al final del túnel?

Hemos y estamos aprendiendo cada día, y no es justo para nosotros mismos no valorarnos todo lo que estamos aprendiendo, todas las estrategias que estamos desarrollando y todo el esfuerzo que estamos invirtiendo día a día para salir adelante.

Una de las motivaciones más grandes que tanto mis compañeras como yo tenemos cada día al ayudar a nuestros pacientes es poder ayudaros a ampliar el foco, ampliar la mirada, y descubrir junto a vosotros como estáis creciendo, cómo lucháis contra el enemigo, cómo os hacéis tan grandes para protegeros a vosotros mismos y a los que más queréis… y nunca nos deja de sorprender cómo sintiéndose tan pequeños hacéis cosas tan grandes… ¿A qué me refiero?

  • Por primera vez, todos nos sentimos débiles y estamos haciéndonos el gran regalo de conectar con nuestra vulnerabilidad. Independientemente de nuestro sexo, de nuestra profesión, de nuestros roles, de nuestra edad, todos estamos en riesgo y hemos aceptado que nadie puede darle al botón de solución, es cuestión de tiempo y de paciencia.
  • Por primera vez se ha parado el tiempo, y esto nos obliga forzosamente a mirarnos al espejo, a mirarnos hacia nosotros mismos y a conectar con partes de nosotros mismos que desconocíamos…. Es decir, nos estamos redescubriendo.
  • Hemos pasado de nuestro mundo individual a un mundo más cooperativo, ¿Y esto qué quiere decir? Que antes no nos deteníamos a mirar hacia los lados a ver que estaban haciendo los demás, ahora sí. Antes no sabíamos quienes eran nuestros vecinos, ahora todos tenemos cierta mirada de complicidad cuando nos miramos a las 20.00h para el confinamiento, ahora los desconocidos cobran importancia y nos recuerdan que no estamos solos, aunque no los conozcamos, aunque no sepamos nada de su vida… y lo más importante, todo lo que hace el otro ahora tiene una repercusión directa en mi vida, al igual que los hechos que yo emprendan van a tener repercusiones en el otro.
  • Hemos conectado y tomado conciencia de la importancia que tiene en nuestra vida la familia, nuestra pareja, nuestros hijos, etc… ¿Qué haríamos en estos tiempos sin la ayuda de nuestra pareja para combinar el teletrabajo con las tareas escolares de nuestros hijos?, ¿cómo nos sentimos después de cocinar una tarde con nuestros hijos o enseñarles cosas nuevas?, ¿estamos descubriendo aspectos, virtudes o defectos, de nuestras familias, aquellas personas con las que siempre hemos convivido, que desconocíamos anteriormente?, ¿estamos volviendo a tener contacto con aquellos grupos o amigos con los que nunca teníamos tiempo antes para tomarnos un café?.
  • Hemos aprendido que llenábamos muchos vacíos con objetos materiales que en realidad no necesitamos. Que hoy en día la mayoría echamos de menos dar un paseo tranquilamente por el parque, salir a montar en bicicleta con los niños, quedar a tomar una cerveza en una terraza con nuestros amigos, la mayoría de nosotros no necesita realmente lo mismo que necesitaba antes… o valora más otros planes a los que antes no les dábamos tanta importancia.
  • Echamos mucho de menos el contacto físico, todo el mundo en estos días habla del abrazo, los besos, las muestras de afecto que el distanciamiento físico no nos permite mostrar ni recibir, pero que intentamos suplir con la cercanía emocional que nos permiten las nuevas tecnologías. Mientras, antes, cuando podíamos tener este contacto, muchas veces en vez de aprovechar la oportunidad de este contacto físico al que no le dábamos tanto valor, preferíamos “optimizar nuestro tiempo” y realizar una llamada de teléfono o enviar un WhatsApp.

Realmente no sabemos cómo afectará el COVID-19 a cada uno de nosotros, y si realmente esto tendrá un poso en nosotros o no, pero hoy en día, lo que está claro es que si aprovechamos la oportunidad y aprendemos y tomamos conciencia de todas las oportunidades que esta situación nos brinda, podemos tener una fantástica oportunidad de autoconocimiento, que nos servirá para crear, descubrir, inventar y CRECER.

Aquellas personas a las que estamos acompañando en estos procesos de acompañamiento y autoconocimiento, nos están demostrando que esta crisis puede tener un antes y un después en nuestras vidas, pero esto depende de la decisión personal que tu quieras tomar, y del compromiso que tengas contigo mismo.

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Lucía Feito Crespo

Lucía Feito Crespo

Psicóloga General Sanitaria
Lucía Feito Crespo, graduada en Psicología y especializada en Psicóloga General Sanitaria y Terapia familiar y de pareja Sistémica por la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid). Máster en Psicomotricidad y Atención Temprana (Psicopraxis, madrid). Ha trabajado en diferentes contextos clínicos (clínica privada, universidad, intervención domiciliaria y online) con población adulta e infanto-juvenil. Profesora en la Universidad Europea de Madrid. Ha investigado sobre consumo de sustancias en adolescentes y jóvenes, la intervención grupal en jóvenes y adolescentes y la intervención en el contexto domiciliario de jóvenes y adolescentes.