COVID-19: ¿Cómo afecta el confinamiento a los niños con TDAH?

Sin duda, en estos tiempos de COVID-19, los niños y adolescentes son unos de los principales colectivos que lo están notando, pues sus vidas se han visto radicalmente cambiadas y muchos de ellos sin poder lograr a entender completamente que es lo que está sucediendo. Si a esto le sumamos las dificultades que muchos niños padecen, la situación, tanto para ellos como para sus familias, se ve magnificada.

¿Por qué para los niños y adolescentes con TDAH la situación de confinamiento se vuelve especialmente difícil?

  • Para los niños y adolescentes con TDAH la necesidad de movimiento y espacios amplios es mucho más intensa que los otros niños, ya que ellos acumulan mucha energía y, en muchas ocasiones, es mucho más difícil de liberar, pues muchos no encuentran la estrategia adecuada para hacerlo.
  • A las dificultades de concentración que generalmente tienen se le suma la dificultad de esta situación.
  • Generalmente, este colectivo tiene dificultades con la autonomía en los estudios, lo cual, se convierte en un verdadero reto para ellos, y como consecuencia, para los padres que tienen que teletrabajar y tienen que atender las necesidades de sus otros hijos.
  • Ante el escenario de las dificultades con las tareas escolares se suma el hecho de que los padres no tienen los conocimientos pedagógicos necesarios para asistir las necesidades educativas de sus hijos. Los niños y adolescentes con TDAH requieren, generalmente, de adaptaciones metodológicas y curriculares en la forma de aprendizaje que requiere de un gran esfuerzo.
  • Es muy probable que a las quejas de aburrimiento se den con mayor frecuencia en este colectivo, lo que pondrá a prueba la paciencia y calma de los padres.
  • Debemos ser conscientes que esta situación tiene un impacto directo en el mundo emocional de los niños y adolescentes, y justo una de las dificultades de los niños y adolescentes con TDAH es la de regular emociones y conductas. Será muy probable que los episodios de enfado se den con más frecuencia debido a que todos, y en especial ellos, se encuentran mucho más irritables. Otra consecuencia directa será el aumento de frecuencia de episodios de lloro, debido a la labilidad emocional que experimentan.
  • Uno de los verdaderos retos que se darán en las casas de niños y adolescentes con TDAH será el cumplir las normas e indicaciones de sus padres. Pues es normal que se den mayores conductas de oposicionismo, generando un clima familiar muy negativo y un verdadero desgaste en todos los miembros de la familia.
  • Aunque no sepan expresarlo, observamos que durante este periodo el aumento de los miedos en niños y adolescentes se ha disparado, esto tendrá una repercusión directa en su conducta y su autorregulación emocional.
  • Por último, las dificultades en la alimentación y sueño es algo a lo que todos tenemos que estar atentos, pues nos indicará que algo a nivel emocional y psicológico no va bien.

¿Qué ocurre con los adolescentes en concreto con TDAH?

Tenemos que ser conscientes de lo que implica ser adolescente, pues es un periodo de cambio y evolución, una época donde ni se es adulto ni se es niño. Y en la situación de confinamiento es muy probable que nuestros hijos adolescentes la vivan como una situación de castigo permanente, lo cual les generará una serie de emociones desagradables que harán mucho más difícil la comunicación y establecimiento de dinámicas relacionales positivas.

Además, si nuestro hijo adolescente tiene TDAH la situación se complica en los siguientes puntos:

  • Tienen una mayor dificultad de atención, lo cual les generará mayores dificultades con las tareas escolares y de casa, una menor autonomía y mayor ayuda por parte de los padres.
  • Pobre control de los impulsos, lo cual hará que su capacidad de autocontrol y autorregulación emocional se vean afectadas, teniendo una consecuencia directa en las relaciones con los diferentes miembros del hogar, aumentando las probabilidades de conflictos y discusiones.
  • Pobres habilidades de organización, lo cual les generará una mayor dificultad para cumplir un horario o una rutina, y mayor ayuda por parte de los padres.
  • Dificultades para elegir y mantener prioridades, pasotismo y falta de iniciativa, lo que hará que los percibamos como solemos denominar “irresponsables” o “inmaduros” y al final ellos se crean que no son capaces de hacer nada bien.
  • Escasas estrategias de resolución de problemas y dificultades en la comunicación, lo cual les hará sentir peor después de cada conflicto o discusión. Teniendo, en muchas ocasiones, una repercusión negativa directa es su autoconcepto.
  • Dificultad para establecer metas y objetivos propios, lo cual les hace muy vulnerables en las relaciones con sus iguales en esta época de su desarrollo. Siendo muy vulnerables a muchos problemas y conductas de riesgo.

¿Qué puedo hacer como padre/madre?

En primer lugar, reconócete que no es una tarea fácil, y que nadie nos ha preparado para llevar a cabo esta dura tarea. Encontrar la calma contigo mismo será el primer paso para poder relacionarte de manera adecuada con tu hijo. Apóyate en tu pareja, reconoce tu propia vulnerabilidad, cansancio, emociones y exprésalas. Si ves que tras este mes no has logrado llevar a cabo estrategias y pautas eficaces, pide ayuda. No estás solo en esto. A continuación, os dejamos una serie de consejos que podéis poner en practica en vuestro hogar:

  • Planificarse y realizar un horario que resulte útil. Es importante que en su elaboración participen los niños y adolescentes para que aumente su motivación y compromiso. En este horario deberemos incluir todas las actividades, por ejemplo: levantarse cuando suene el despertador, desayunar, hábitos de higiene, tiempo de juegos (muy útil juegos lúdicos que refuercen las funciones ejecutivas) tiempo de tareas de colegio y permitirles que ayuden con las tareas del hogar, por ejemplo, a preparar la mesa o hacer alguna receta en la comida.
  • Incluir en la rutina diaria el ejercicio físico.
  • Establece en las tareas escolares tiempos de trabajo cortos (30-40 minutos) intercambiándolos con tiempos de descanso.
  • Varía las asignaturas y así las habilidades requeridas para la resolución de la tarea.
  • Usar, en la medida de lo posible, medios audiovisuales.
  • Prepara un espacio físico adecuado para el estudio, con pocos estímulos y adecuada luz, y que, en la medida de lo posible, sea diferente al espacio físico de juego.
  • Evita el uso de pantallas antes de dormir, ya que supone una gran fuente de estímulos y hemos observado en estos días dificultades en el sueño de muchos menores y adolescentes.

¿Qué más puedo hacer para sobrellevar mejor éste tiempo?

Lo más importante es evitar dramatismo, pero dar a nuestros hijos conciencia de la realidad que estamos viviendo. Para ello:

  • Limitar el acceso a la información indiscriminada y poco contrastada, seleccionando los contenidos más útiles que ellos puedan comprender, que estimulen su conciencia social y que les estimule un aprendizaje.
  • Mantener el contacto con otros familiares y amigos. Nuestro consejo es que se pueda hacer a través del llamadas o videoconferencias, simulando lo máximo posible el contacto real, para disminuir la situación de aislamiento social.
  • Es normal que durante este periodo se den episodios de tensión y desánimo y discusiones con nuestra pareja. Os animamos a proteger a vuestros hijos de estas reacciones o situaciones, intentando que no estén presentes o no sean participes de las mismas. Al mismo tiempo, que os animamos a que seáis capaces de generar estrategias positivas de resolución de conflictos.

¿Existe algún aspecto positivo en toda esta situación?

  • Esto permite a los niños y adolescentes de una disminución de su ritmo diario que, generalmente, les agota.
  • Aumento de tiempos de ocio que pueden generar una oportunidad para que desarrollen nuevas habilidades o comiencen a realizar actividades que antes nunca tenían tiempo para hacer.
  • Aumento del tiempo en familia, aprovechemos esta situación para pasar más tiempo con nuestros hijos y mejorar la cantidad y calidad de comunicación, reforzando vínculos y mejorando el clima afectivo del hogar.

ESTAMOS CERCA DE TI

Elige el tipo de sesión que más se adapte a tus necesidades y empieza ya a sacarte partido con Cláritas.

Lucía Feito Crespo

Lucía Feito Crespo

Psicóloga General Sanitaria
Lucía Feito Crespo, graduada en Psicología y especializada en Psicóloga General Sanitaria y Terapia familiar y de pareja Sistémica por la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid). Máster en Psicomotricidad y Atención Temprana (Psicopraxis, madrid). Ha trabajado en diferentes contextos clínicos (clínica privada, universidad, intervención domiciliaria y online) con población adulta e infanto-juvenil. Profesora en la Universidad Europea de Madrid. Ha investigado sobre consumo de sustancias en adolescentes y jóvenes, la intervención grupal en jóvenes y adolescentes y la intervención en el contexto domiciliario de jóvenes y adolescentes.