¿Afecta la llegada de un hijo a la relación de pareja?

¿Afecta la llegada de un hijo a la relación de pareja?

La llegada al mundo de un bebé implica numerosos cambios en la vida de los padres, que si no son bien gestionados pueden terminar afectando a la relación de pareja.

¿Qué riesgos existen para la pareja tras la llegada de un hijo?

Cuando una pareja tiene su primer hijo, el bebé suele acaparar toda su atención. Seguro que alguna vez habéis estado con una pareja que acaba de tener un hijo y las conversaciones han girado en torno a pañales, lloros y noches sin dormir.

Con la llegada del bebé, los nuevos padres se tienen que adaptar a todas las tareas de cuidado. Existe el riesgo de caer en roles de género más tradicionales, donde la madre tiende a ocuparse de la mayor parte de las tareas mientras el padre adopta un papel menos activo. En estos casos, es fácil que la madre se sienta exhausta y el padre desplazado, y empiecen las discusiones o el distanciamiento afectivo de la pareja.

También pueden surgir discusiones por desacuerdos en la crianza o por la intromisión de algunos miembros de la familia extendida. Además, al disponer de menos tiempo para abordar estos desacuerdos, es más probable que no se resuelvan adecuadamente y vayan acumulándose.

La falta de tiempo afecta también a los momentos en pareja, que se vuelven mucho menos frecuentes, llegando incluso a desaparecer por completo en algunos casos.

En definitiva, la llegada al mundo de un nuevo miembro en la familia que requiere tanta atención para sobrevivir, es todo un reto para la relación de pareja. Por ello, es muy importante que la decisión de tener un hijo nunca se tome para intentar solucionar problemas de pareja que ya existen. Un bebé no viene al mundo a solucionar problemas de pareja, sino que, por el contrario, los hará más visibles.

¿Cómo evitar que mi pareja se vea afectada con la llegada de un hijo?

  • Repartir equitativamente las nuevas responsabilidades. Para evitar la sobrecarga de trabajo de uno de los miembros de la pareja y los conflictos y reproches que esto pueda generar, es aconsejable hacer un reparto equitativo de las tareas desde el principio.

  • Cuidar la relación de pareja. Con toda la atención puesta en el bebé, existe el riesgo de que la pareja termine distanciándose. Para evitarlo, es importante buscar momentos de conexión emocional y sexual. Por ejemplo, si os gustaba salir a cenar, podéis organizar una cena más especial de vez en cuando, aunque sea en casa mientras el bebé duerme; o si os dabais un beso siempre al llegar a casa, no dejéis de hacerlo.

  • Tener una buena comunicación. Es muy importante hablar de cómo os sentís en esta nueva etapa, qué cosas os están gustando más y cuáles os resultan más complicadas. También vais a tener que poneros de acuerdo en muchos aspectos sobre la crianza de vuestro hijo. Para ser unos buenos padres, tenéis que formar primero un buen equipo, y eso siempre pasa por una buena comunicación.

  • Negociar los límites con las familias de origen. Es común, sobre todo en padres primerizos, que otros miembros de la familia (generalmente los abuelos) empiecen a aparecer por casa sin previo aviso y/u os digan cómo tenéis que cuidar de vuestro hijo. Aunque su intención sea ayudar, muchas veces puede crear cierta inseguridad “¿lo estaré haciendo bien?” o enfado “no necesito que me digas cómo cuidar de mi hijo”. Para evitar conflictos, es importante que habléis en pareja sobre estas situaciones, y acordéis poner los límites que os hagan sentir cómodos.

Si tu pareja y tú acabáis de tener un hijo y os estáis encontrando con algunas de estas dificultades que os alejan como pareja, desde el Instituto Cláritas podemos ayudaros.

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Marta Mozas Alonso

Marta Mozas Alonso

Psicóloga General Sanitaria especializada en familias, adultos y TCA.