¿Cómo afecta a la pareja la infertilidad?

¿Qué se entiende por infertilidad?

La infertilidad es la incapacidad para concebir, tras un año de relaciones sexuales con una frecuencia normal no protegidas por ningún método anticonceptivo, determinada por uno o varios factores. Es importante saber diferenciarla de la esterilidad, considerada como la imposibilidad absoluta de concebir.

De acuerdo al género, una de las principales causas de infertilidad en las mujeres se debe a la edad, ya que estas presentan su máxima fecundidad entre los 20 y 30 años, pese a que el declive fisiológico más acusado es a partir de los 35 años. Por otro lado, las principales causas en los hombres son los trastornos hormonales, genéticos y vasculares, factores infecciosos e inmunológicos.

Con independencia de cuál es el factor responsable, la infertilidad afecta a la pareja de forma conjunta, es decir, será la pareja como unidad la que tendrá dificultades para conseguir el embarazo deseado.

La dificultad para tener hijos, cuando existe un gran deseo por tenerlos, constituye una de las situaciones más complicadas a las que tiene que hacer frente una pareja a lo largo de su historia personal. Esta no solo afecta a la identidad personal de cada uno de los miembros, sino también al proyecto vital de la pareja.

¿Qué alteraciones en el estado de ánimo pueden surgir en el proceso de búsqueda de un hijo y qué áreas pueden verse afectadas?

  • Estrés: surge tras la dificultad para concebir, de no saber cuál es la causa de infertilidad, presión que surge del mundo exterior, no saber si algún día podrá concebir… Por otro lado, las parejas sienten mucha culpa añadida porque achacan su dificultad de concebir al estrés, no pudiendo quitarse de la cabeza que deberían relajarse, incentivando más el problema. Además, surge una gran incertidumbre por la imposibilidad de prever si finalmente se logrará una gestación.

  • Enfado: Suele aparecer la pregunta: “¿Por qué a mi?”. Los miembros de la pareja están enfadados, pero no saben explicar bien con quién, si es con ellos mismos, su pareja, el médico que ha dado el diagnóstico…

  • Sensación de: “nada tiene sentido si no tengo un hijo”. Es muy importante que los miembros de la pareja tengan en marcha proyectos además del de tener un hijo. Es fundamental tener en mente otras actividades que nos ayudarán a pasar ese momento difícil si el tratamiento fallara.

  • Oscilaciones en el estado de ánimo: Se suele alternar entre períodos de tristeza, con otros de optimismo y esperanza. En este sentido, un día pueden sentirse esperanzados con el tratamiento y deseosos de comenzar con el proceso, mientras que otros días, estén deseando irse, sin querer escuchar al médico, por ejemplo, y con poca receptividad hacia el tratamiento.

  • Una de las áreas que más se ven afectadas en este proceso hay que destacar, en primer lugar, la sexualidad de la pareja. La infertilidad produce un descenso del deseo sexual, problemas de eyaculación, dificultades para alcanzar el orgasmo e insatisfacción sexual en general. Esto se debe a que, tener que programar las relaciones sexuales o hacer que éstas tengan un carácter meramente reproductor conducen a la pérdida de la espontaneidad. Es por ello que la relación sexual termina siendo una forma de buscar un bebe, en lugar de disfrutar de ella.

  • Por otro lado, la dificultad para comunicarse puede aumentar durante el tratamiento debido al gran estrés que experimenta la pareja. Esta surge cuando la pareja no expresa abiertamente sus sentimientos o no comparten la misma visión del problema. Es frecuente encontrar en estas parejas que uno de los miembros, generalmente el varón, para proteger a su mujer y no generarle más sufrimiento, se reprima y no exprese sus emociones ante su pareja, lo que produce más malestar. 

 Ante esta situación ¿qué puedes hacer?

Encontrar una conexión emocional con tu pareja, mediante un diálogo fluido. Es importante no solo ser consciente de nuestras necesidades y heridas sino también las del otro. Ambos estáis pasando por una situación muy complicada, pero las reacciones emocionales no tienen por qué ser iguales. Por ello es necesario respetar las manifestaciones de angustia, dolor y desesperación que tiene cada uno. No esperar que uno reaccione como le gustaría, y si hay sentimientos de incomprensión hacia tu pareja, hablarlo y transmite tu preocupación.

Si no os encontráis preparados para estar con familiares o amigos con niños pequeños, hay que poder permitirse no estarlo y darse un espacio y tiempo para gestionar todas las emociones que este proceso está generando. Si estamos afrontando un resultado negativo y os rodeáis de personas cuya conversación gira en torno a bebés o embarazos, es muy complicado no sentirse frustrado y que surjan sentimientos negativos. Respeta tus tiempos.

Por otro lado, es fundamental tener otros proyectos en mente que os motiven y generen sentimientos positivos, además del proyecto de ser padres. Centrarse en una única meta que no podemos controlar porque no depende completamente de nosotros, desgasta mucho y es muy frustrante. Por ello, organiza planes con amigos, viajes a algún sitio que siempre hayáis querido ir o pequeñas citas que os ayuden a mantener la complicidad en pareja y compartir un espacio para reconectar alejado del tema de la paternidad.

Por último, es importante pedir ayuda si lo consideráis necesario. En Cláritas, contamos con profesionales que pueden ayudaros a saber gestionar vuestras emociones a lo largo de todo el proceso y a reconectar con tu pareja, ayudándoos a compartir vuestra experiencia con el otro y facilitar la expresión emocional y necesidades de cada uno.

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