Cómo hablar sobre sexualidad con un hijo adolescente

En muchas ocasiones puede parecer violento o embarazoso hablar sobre sexualidad con nuestros hijos, y además, podemos sentir que nos estamos inmiscuyendo en una parte muy íntima del adolescente.

Por otro lado, aparecen pensamientos como: “Preferirá hablarlo con sus amigos”, “No va a querer contarme nada porque soy su padre”, o “Se sentirá muy incómodo hablando esto conmigo”. Es lógico que surjan estas creencias y dudas, pero la realidad es, que nuestros hijos necesitan información veraz sobre la sexualidad, y poder así entrar en contacto con ella desde el conocimiento y el respeto.

Nuestros hijos tienen acceso a mucha información a través de series, películas, juegos, redes sociales, etc., por lo que es bueno aterrizar todos esos conocimientos y trabajarlos con ellos desde un punto de vista maduro y real. Para ello, hay ciertas frases o ideas que debemos alejar de nuestra conversación, así como acercar otras que pueden ser muy útiles.

Lo que NO debemos hacer

  • Transmitir que las relaciones sexuales son negativas: Como padres, resulta difícil entender que nuestros hijos comiencen a sentir interés y atracción sexual, pero no por ello debemos generar la creencia errónea de que el sexo tiene que ser castigado, o verlo como algo “sucio” e “impuro”.

     

  • Depositar miedos propios en nuestros hijos: Es importante dejar que nuestros hijos descubran cuáles son sus limitaciones, sus miedos y sus inseguridades. Seguramente les habréis pedido en alguna ocasión, que se pusieran el abrigo porque vosotros mismos teníais frío, aunque ellos estuvieran corriendo y saltando, entrando así en calor. Esto mismo puede ocurrir a la hora de traspasar nuestros miedos a los hijos, generando creencias negativas sobre las relaciones sexuales.

Lo que puede ser útil

  • Entrenar en comunicación asertiva: Es fundamental enseñar a nuestros hijos la importancia de saber decir “no”, o saber comunicar cuáles son sus intereses y preferencias desde el respeto. Para explicar de una manera sencilla este tipo de comunicación, se podría hacer así:

EMOCIÓN (qué siento) + SITUACIÓN (qué ha pasado) + SOLUCIÓN (qué podemos hacer)

  • Explicar los cambios de la adolescencia: Para nuestros hijos, los cambios físicos y emocionales que están atravesando son totalmente nuevos y desconocidos, por lo que será bueno hablar con ellos sobre el funcionamiento del cuerpo. El aumento en el tamaño del pecho, el crecimiento de vello corporal, los cambios en la voz o en las facciones de la cara, son algunos de los temas a tratar con ellos. Para algunos adolescentes, esta transición es traumática, ya que pueden estar desajustados con su edad y con su grupo de pares (chicos que no han dado el estirón o todavía no se ha ensanchado su espalda, y chicas que han crecido antes que las demás y ya han desarrollado). Por esto, debemos entender que nuestros hijos se sientan poco comprendidos en ocasiones, y es bueno intentar normalizar los desajustes hormonales.

  • Trabajar creencias irracionales y mitos: Muchas veces, los adolescentes han escuchado teorías irreales y exageradas sobre la sexualidad en pareja y la masturbación. Hay que explorar con ellos cuáles son esas creencias y mitos, para poder darles una visión más realista de ellas.

     

  • Hablar sobre la masturbación: La gran mayoría de los adolescentes, comenzarán a autoexplorarse antes de explorar la sexualidad con un compañero. Esto es, además, lo más recomendable. Aunque pueda sonar extraño, la masturbación facilita entrar en contacto con uno mismo y con la sexualidad de una manera muy íntima, fortalece la autoestima, y es beneficioso para que se conozcan mejor a sí mismos. Por eso, es importante no demonizar la masturbación, y tratarla con naturalidad, siempre y cuando no observemos algo inadecuado o un exceso.

     

  • Gestionar las expectativas: Como ya hemos mencionado antes, nuestros hijos tienen acceso a mucha información sobre sexualidad, la cual puede generar expectativas que no son reales. Las películas y las series muestran una parte idealizada de las relaciones sexuales, donde no se presta atención a la protección, y por supuesto la pareja está perfectamente compenetrada en el acto sexual. Es importante aclararles que las relaciones no tienen que ser perfectas y rápidas, si no que se puede parar, hablar, tener los cuidados necesarios, y después continuar.

     

  • Hablar sobre la pornografía: Aquí buscamos advertir, no prohibir. Si gestionamos mal lo que queremos transmitir sobre este tema, o intentamos tratarlo como algo horrible, puede que nuestros hijos vean la conversación como un intento de mantenerlos alejados de la sexualidad, o sientan que les tratamos como si fueran niños, y por tanto desconecten. Lo que sí debemos hacer, es advertirles sobre las posibles consecuencias que puede acarrear consumir pornografía. Además de generar expectativas totalmente descompensadas e irreales sobre las relaciones sexuales, puede generar cierta “adicción”, provocando que únicamente tenga lugar la excitación, a través del porno.

     

  • Orientación sexual e identidad de género: Esto solo se puede tratar desde la tolerancia y la aceptación absoluta. No es fácil que nuestros hijos atraviesen la experiencia de contar algo que muchas personas no entienden, por lo que es imprescindible que seamos nosotros quienes prestemos ayuda y nos mostremos lo más comprensivos y abiertos posible.

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Paula García-Hirschfeld

Paula García-Hirschfeld

Psicóloga General Sanitaria
Graduada en Psicología por la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid), especializada en Psicóloga General Sanitaria en el Centro Universitario Villanueva (Madrid) y en Terapia de Pareja y Sexología Clínica por ISEP (Madrid). Actualmente especializándose también en Terapia de Duelo (AESPSIS). Ha trabajado como terapeuta en diferentes áreas, como la intervención en crisis y emergencias, atención y orientación telefónica, terapia presencial y online, o psiconeurología, con población adulta e infanto-juvenil. Ha investigado sobre la relación entre el trauma y las disfunciones sexuales, y los posibles tratamientos alternativos para el vaginismo.