El Mindfulness, ¿psicología, filosofía o religión?

“Solo existen dos días en el año en los que no se puede hacer nada. Uno se llama ayer y otro mañana. Por lo tanto, hoy es el día ideal para amar, crecer, hacer y principalmente vivir.”  – Dalai Lama.

El Mindfulness es la base de diferentes corrientes de meditación derivadas de la tradición budista, pero más allá de la filosofía y religión, desde hace ya unos años se ha incorporado como herramienta para trabajar procesos psicológicos en el mundo de la psicoterapia, contando con numerosos estudios y evidencia empírica. Mindfulness es la traducción al inglés del término pali “sati”, que implica conciencia, atención y recuerdo, que en castellano se traduce como “atención plena”.

Pero, ¿en qué consiste la atención plena o Mindfulness? 

  • Atender al momento presente. Centrarse en el momento presente, o lo que es lo mismo: aquí y ahora, ya que la mayoría de veces, el piloto automático está en el pasado o en el futuro (expectativas, deseos y temores). Por tanto, atender este momento consiste en prestar atención a la experiencia de ahora, cómo estoy, cómo está mi cuerpo y cómo me siento.

  • Abrirme a la experiencia. Tomar conciencia de lo que este momento me trae aquí y ahora y observarlo como si fuera la primera vez, es decir, con curiosidad. Tener apertura a la experiencia significa que podrán venir también emociones desagradables y la realidad es que lo que venga está bien, pues merece ser atendido y darle un espacio.

  • Aceptar lo que viene. Experimentar los eventos plenamente sin oponer resistencias, tal y como son, lo agradable y lo no tan La vida nos trae sufrimiento, las personas sufren por aquello que les importa y lo que importa es digno de mirar, sentir y aprender a estar con ello. El piloto automático, en muchas ocasiones, nos lleva a negar que nos están ocurriendo experiencias dolorosas y tendemos a evitarlas. Es importante aceptar cuando viene, que esto forma parte del momento presente.

  • Decir adiós y agradecer. Una de las características del ser humano es procurar atesorar cosas, relaciones, poder, dinero. Se cree erróneamente, que cuanto más se posea, cuanto más se controle, cuanto más se consiga, más felices seremos. El afán de aferrarse choca con una característica básica de la realidad que es la temporalidad de las cosas.  Es importante aprender a decir adiós, desapegarnos y agradecer con el corazón lo que la experiencia nos trae. Poder soltar para poder dar la bienvenida a otras cosas.

Estar en el aquí y ahora, es mucho más que una simple frase repetida. No llegamos a esa condición con solo desearlo. Necesitamos desacondicionarnos y aprender a estar conscientes. Desilusionarnos con el juego de la mente que hurga en el pasado y fantasea con lo que sucederá para resolver por anticipado lo que tal vez suceda. Vivir el presente es el camino y, para ello, debemos aprender a despegarnos del ruido de la mente y sentir nuestro cuerpo hasta que podamos habitarlo.

Habitar el cuerpo es fomentar la presencia física, para ello sólo tienes que parar a observar sin pretender controlar, ni mucho menos juzgar. Tu cuerpo es tu casa, es el que te permite protegerte, aprender, experimentar, amar, y sobre todo sentir, que es sinónimo de estar vivos y vivas. Cuando estás en tu cuerpo, aprendes a entender lo que sientes, lo que es bueno y lo que tiene sentido para ti. Por tanto, se aprende a vivir en sintonía entre lo que pensamos, sentimos y hacemos.

En Cláritas trabajamos poniendo el foco en lo que sientes para entender lo que puede estar ocurriendo y saber qué es lo que necesitas para vivir acorde a quién eres tú. Por eso, no dudes en contactar con nuestro equipo si crees que podemos acompañarte.

Tu visión sólo se hará evidente cuando mires en tu corazón. Quien mira hacia afuera, sueña. Quien mira hacia adentro, despierta.” – Carl Jung.