Hachís ¿Por qué consumen los adolescentes?

La adolescencia es esa etapa de cambio donde transitamos de ciclo, donde dejamos el periodo infantil y comenzamos a formar parte del adulto, sin entrar en él de manera íntegra. Es una etapa de tránsito donde buscamos nuestro lugar y muchas veces con la sensación de no encajar en ningún sitio.

En este periodo se produce la individuación, ese momento de movimiento centrípeto de los adolescentes para separarse del núcleo familiar, donde los iguales y el círculo social se vuelven las mayores figuras de referencia. Es justo en esta etapa donde por parte de los progenitores normalmente surge el movimiento contrario, centrífugo, una necesidad de unión con sus hijos.

Es precisamente por este motivo por lo que surgen los mayores conflictos en esta fase, y donde la negociación se vuelve tan importante. Son momentos donde surge la necesidad de tener móvil individual, querer salir con los amigos hasta más tarde, poder ampliar las horas de salida, comenzar a probar el alcohol y las drogas, búsqueda de experiencias, y nuevas sensaciones, ya que estamos en una etapa caracterizada por la experimentación.

La búsqueda de sensaciones es algo muy positivo y normalizado dentro de esta fase, las complicaciones surgen cuando comenzamos con un consumo repetido y sistemático de sustancias que alteran el sistema nervioso central, como puede ser el hachís un derivado del cannabis.

Durante la adolescencia se termina de formar el lóbulo pre- frontal, el cual está directamente relacionado con las funciones ejecutivas; todas aquellas acciones encargadas de ayudarnos en la consecución de un objetivo. Por lo tanto, cuando los adolescentes comienzan con el consumo de sustancias la problemática está en la relación que tiene este consumo con el desarrollo de las áreas prefrontales y como los psicotrópicos afectan al desarrollo de la memoria de trabajo, la atención, … entre otros. Lo cual está muy relacionado con el ámbito académico, donde pueden surgir dificultades.

Además, el consumo de sustancias se asocia a momentos de conexión social, siendo esta otra de las problemáticas que pueden aparecer, el relacionar el ocio y los amigos con el consumo de hachís, alcohol, tabaco u otras drogas.

Por otro lado, el tabaco, el alcohol y el hachís son las drogas que hacen de puerta de entrada para el consumo de otras como la cocaína, las anfetaminas o cualquier derivado opiáceo (heroína, morfinas, benzodiacepinas), alucinógenos (setas, LSD, peyote, …). Las cuales generan una mayor necesidad de consumo, mayores niveles de dependencia y consecuencias mucho más severas.

Además, cuanto más precoz sea este consumo más dificultades asociadas al correcto desarrollo neurológico de los menores, ya que habrá partes del cerebro más inmaduras.

Debemos tener en cuenta que cuando hablamos de adolescentes con dificultades de aprendizaje, tales como el autismo, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), o la dislexia entre otros, el consumo de este tipo de sustancias tiene muchas más repercusiones, ampliándose si son asociadas a un consumo de medicación para el trastorno que padezcan.

Asimismo, estos adolescentes tienen como rasgos característicos y comunes la impulsividad, la inmediatez, la hiperactividad y la búsqueda de nuevas sensaciones, lo que les hace más proclives a iniciarse en un consumo de sustancias más precoz, afectando directamente en su patología. Estos factores son característicos de la adolescencia, pero se ven mucho más agravados y más marcados en patologías como puede ser el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

De ahí la importancia de no imponer y de no prohibir, sino de una educación basada en valores, donde los menores entiendan las consecuencias y las dificultades que pueden traer consigo el consumo de ciertas sustancias.

A través de la psicoeducación y de los aprendizajes tanto en casa como en el colegio, como en otros contextos significativos para ellos, podemos ayudar a que nuestros menores a pesar de relacionarse con las drogas entiendan dónde está el límite y cuáles son los riesgos de su consumo. Comenzar con este hábito se vuelve algo muy sencillo, pero muy complicado poder abandonarlo.

Si tienes algún problema relacionado con esto o crees que tu hijo podría tenerlo, desde el Instituto Psicológico Cláritas estaremos encantados de ayudarte.

ESTAMOS CERCA DE TI

Elige el tipo de sesión que más se adapte a tus necesidades y empieza ya a sacarte partido con Cláritas.