Secuelas psicológicas del COVID-19 en las personas mayores

Cada vez nos encontramos más cerca de cumplir un año desde que la pandemia comenzó a ser notable y visible en nuestro país. Si miramos atrás, a muchos nos parecía imposible que un suceso tan lejano pudiese alcanzar la potencia en la que hoy en día nos vemos envueltos.

Es precisamente ahora, cuando podemos echar la vista atrás y tratar de descubrir cuáles son las consecuencias que, hasta ahora, ha tenido en todos nosotros.

Emergencia geriátrica

La pandemia ha afectado a todas las personas y a todas las dimensiones de la sociedad. Sin embargo, hay un grupo que ha tenido un especial protagonismo durante estos meses: las personas mayores. Especialmente vulnerables ante la enfermedad por presentar un peor pronóstico y mayor probabilidad de complicaciones.

Así es como la pandemia es considerada por muchos profesionales como una emergencia geriátrica.  El mismo director regional de la OMS en Europa, Hans Henri P. Klug hizo la siguiente petición a los países europeos:

“Apoyar y proteger a las personas mayores que viven solas en la comunidad es asunto de todos. Todas deben ser tratadas con respeto y dignidad durante estos tiempos. No podemos dejar a nadie atrás”

Secuelas de la pandemia

El famoso movimiento de “quedarse en casa”, oficialmente conocido como “aislamiento preventivo”, es la medida fundamental para disminuir las probabilidades de contagio entre la población. No obstante, todos hemos sido testigos de cómo, si esta situación dura mucho tiempo, puede afectarnos negativamente.

Estar completamente encerrados en casa es una experiencia insólita difícil de entender y sobrellevar. Pero ver que después de esos duros meses de aislamiento, la situación permanece, e incluso empeora, genera una sensación de impotencia y desesperanza que nos puede llevar a todos, y con mayor intensidad, a las personas mayores, a experimentar las siguientes consecuencias:

  • Afectación del estado emocional y anímico. Somos testigos de un importante aumento de la sintomatología depresiva y de ansiedad. Esta secuela realmente es consecuencia y causa de todas las demás, como podremos ir viendo a lo largo del artículo.
  • Cambios en los ritmos biológicos. Viene generado, principalmente, por la reducción o inactividad física. Un ejemplo muy claro de esto son los cambios en la cantidad y la calidad del sueño.
  • Soledad. Las restricciones en las relaciones sociales aumentan el aislamiento de las personas mayores. Es muy probable que en el pasado año 2020 y en este año que comienza, las visitas a personas mayores se reduzcan o eviten en mayor medida que antes de la pandemia. Cuando la soledad no se maneja correctamente y se convierte en un lastre, puede provocar sensaciones como fatiga durante el día, sentimientos de desesperanza o tristeza, irritabilidad o sensación de angustia y ansiedad. La soledad aumenta, además, el riesgo de sedentarismo, enfermedad cardiovascular y alimentación inadecuada.
  • Falta de cuidados adecuados. La presión sanitaria está provocando que muchas personas mayores no puedan ser atendidas del modo en el que sus familiares querrían. Las consecuencias emocionales, tanto para el mayor como para los familiares que acompañan, son devastadoras. Aquellas personas que están atravesando o han atravesado una situación así, son conscientes del nivel de sufrimiento que evoca dar todo de ti, y sentir que no es suficiente.
  • Duelos incompletos. Desgraciadamente el número de personas que esta pandemia está llevándose, es muy elevado. Son extremadamente complicadas, tanto aquellas pérdidas tan dolorosas que vivimos en la época del confinamiento, como las que hoy en día siguen sucediendo. Son muchas las despedidas que no se han dado, los familiares que no han podido acompañar, la ausencia de velatorios, etc. Todas estas pérdidas son tremendamente importantes y merecen poder ser lloradas.
  • Sobrecarga emocional. Todo lo que estamos viviendo genera un gran cóctel de emociones difíciles de gestionar y comprender. La soledad y el tiempo aislados nos han llevado a buscar respuestas de manera compulsiva en redes sociales y medios de comunicación. En muchas ocasiones, a través de noticias alarmantes que nos llenan de incertidumbre, miedo, amenaza, etc. Todo esto nos puede llevar a sentir emociones completamente humanas como la ansiedad, el estrés y la frustración.
  • Personas con demencias. Este grupo de personas mayores, en concreto, ha sufrido las mayores consecuencias negativas de la pandemia y de las medidas de restricción social. Principalmente por el aumento del deterioro cognitivo por el cese de actividades como estimulación cognitiva, talleres, tertulias, terapias grupales, voluntariado, asociaciones, etc.

La asombrosa capacidad de remontar

Todo lo anterior puede resultar abrumador. Es cierto que es motivo de preocupación, pues la situación que vivimos es extrema, pero no por ello debemos paralizarnos.

Ante todo, la mayor secuela de esta crisis es el desarrollo de la empatía social. Nos hemos dado cuenta de cuántas personas eran invisibles hasta ahora. En mitad de noticias llenas de números que aumentan, olas de contagios, rebrotes y desbordamientos de los servicios, hemos podido encontrar inmensidad de noticias cargadas de solidaridad. Hemos empezado a construir lo que podríamos llamar solidaridad intergeneracional, sustentada en la necesidad de devolver a nuestras generaciones previas lo que nos han ofrecido a través del cuidado, respeto y protección que está en nuestra mano.

Y son muchas las personas mayores que también se están movilizando, encontrando en esta experiencia un nuevo modo de vivir sus relaciones. Y en concreto, su relación con ellos mismos. Pues, si algo hemos aprendido de ellos es que, la edad no es un impedimento para luchar por lograr un mejor bienestar y una mejor salud mental.

Si te sientes identificado con alguna de las emociones o situaciones que aquí se describen, en Cláritas te podemos ofrecer un apoyo psicológico individualizado para ti, o para las personas mayores de tu entorno que consideres que se pueden beneficiar. Ante todo, hemos asumido la responsabilidad de poder ofrecer el mejor servicio para paliar y recomponer lo que esta pandemia ha abierto en todos nosotros.

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