La asertividad

Llevas tiempo deseando un merecido aumento de sueldo y crees que lo puedes justificar, pero no lo planteas al jefe por considerar que no es el momento.

Este tipo de situaciones incómodas, por no atreverse a expresar lo que se piensa o se siente, es bastante frecuente en muchas personas, y se llama falta de asertividad. Veamos qué es, cómo trabajarla, técnicas efectivas y más.

¿Qué es la asertividad?

La asertividad consiste en una habilidad social importante que permite comunicar respetuosa y claramente derechos, necesidades y opiniones, sin someter ni agredir a los demás. Es una forma sutil de responder a momentos incómodos de forma empoderante y efectiva.

En lugar de estallar de ira o quedarse callado, este tipo de comunicación constructiva y equilibrada permite expresarnos de manera adecuada, estableciendo límites saludables y respetando los ajenos. No implica ser egoísta o irrespetuoso. Es una habilidad que se puede desarrollar a través de la práctica y la conciencia de uno mismo.

Al ser más asertivo, se puede mejorar la comunicación, la confianza en sí mismo y las relaciones con los demás, evitando conflictos innecesarios y fomentando el respeto mutuo.

Técnicas de asertividad

La asertividad implica encontrar un equilibrio entre expresar deseos y necesidades sincera y respetuosamente, sin manipular ni imponerse a los demás. A continuación, te mostramos siete técnicas de asertividad que te ayudarán mucho:

1. Técnica del banco de niebla

Consiste en no seguir discutiendo y dar la razón a quien nos habla, cuidando el tono y sin la menor intención de agravar el problema inicial. La idea es calmar las aguas y evitar reacciones agresivas de nuestro interlocutor.

Ejemplo:

  • Persona 1: “No escuchas cuando te estoy hablando”.
  • Persona 2: “Es probable que lleves razón”.
  • Persona 1: “¡Pues, claro que tengo razón!”
  • Persona 2: “Puede que sí”.
  • Persona 1: “¡Claro que es así!”
  • Persona 2: “Ok, no lo voy a negar”.

2. Técnica del disco rayado

Se trata de repetir tu afirmación varias veces, manteniendo la calma, sin agresividad verbal ni alzar la voz o entrar en provocaciones. Es una técnica que te permite transmitir tu mensaje de forma persistente y clara.

Ejemplo:

  • Persona 1: “No escuchas cuando te hablo”.
  • Persona 2: “Sí, sólo que me estás hablando mientras estoy concentrado trabajando”.
  • Persona 1: “¡Sabes muy bien que cuando te hablo jamás me escuchas!”
  • Persona 2: “Insisto, cuando me has hablado, he estado concentrado y no te he podido escuchar”.

3. Técnica para el cambio

Esta técnica trata de salirse del foco de la discusión, buscando adoptar una mayor visión. Esto se hace con el fin de relativizar la propia discusión y reenfocar la misma. Por lo general, la técnica para el cambio lo que hace es, al igual que la anterior, evitar generar agresividad en la otra persona.

Ejemplo:

  • Persona 1: “Nunca escuchas cuando te estoy hablando”.
  • Persona 2: “No lo hago porque acostumbras hacerlo justo cuando requiero de mayor concentración”.
  • Persona 1: “¿Cómo es posible que digas eso?”
  • Persona 2: “Discutiendo así no llegaremos a nada bueno y sabes cómo nos vamos a sentir luego. Además, ya es tarde y el día ha sido largo, ¿crees que vale la pena continuar?”

4. Técnica del acuerdo asertivo

Esta técnica tiene que ver con dar la razón a la persona, insistiendo en el error que se ha cometido y no en la forma de ser del interlocutor. La técnica del acuerdo asertivo lo que busca es evitar que la persona sienta que le han etiquetado.

Ejemplo:

  • Persona 1: “Nunca escuchas al momento de hablarte”.
  • Persona 2: “Razón tienes cuando dices que no escucho, sobre todo en los momentos en que estoy corrigiendo algo. Sin embargo, en otro tipo de circunstancias no es así”.

5. Técnica de ignorar

La técnica de ignorar se recomienda cuando notamos que el interlocutor se muestra muy alterado, enfadado o nervioso. Es delicada y arriesgada, ya que un tono sosegado podría interpretarse como algún tipo de provocación. Lo recomendable es ser empático.

Ejemplo:

  • Persona 1: “¡Ya estoy harto de que jamás escuches!”
  • Persona 2: “Wow. Noto que en este momento estás de un mal humor tremendo. Perdona, pero considero que lo más conveniente sería posponer esta conversación”.

6. Técnica de la pregunta asertiva

Esta interesante técnica está basada en la idea de que la persona hace una crítica positiva. Para ello, se le formula una pregunta acerca de cómo puede uno mejorar. Lo que se busca es lograr que el interlocutor deje de ser el “enemigo” y se convierta en un aliado.

Ejemplo:

  • Persona 1: “Nunca me estás escuchando cuando te hablo”.
  • Persona 2: “¿Qué piensas que puedo hacer para que deje de ocurrir?”.

7. Técnica del aplazamiento asertivo

La técnica del aplazamiento asertivo funciona muy bien cuando no sabemos qué responder de inmediato. Es cuando percibimos que no podemos responder clara y efectivamente en el momento. Y si el interlocutor nos insiste, podríamos alternar con la técnica del banco de niebla.

Ejemplo:

  • Persona 1: “Jamás escuchas en el momento en que estoy hablando”.
  • Persona 2: “Bien. Me parece que no es la primera vez que me dices eso y sabes que es delicado. Por favor, aplacemos esta conversación porque ahora mismo estoy en plena corrección de textos”.

¿Cómo trabajar la asertividad?

A continuación, te presentamos una forma de trabajar tu asertividad:

Repetir internamente los “derechos asertivos”

Son afirmaciones que te otorgan el derecho de expresarte y defender tus intereses, como por ejemplo:

  • “Tengo derecho a decir no”.
  • “Tengo derecho a no asumir responsabilidades que le corresponden a otros”.

Exponer claramente tu postura

Cuando te encuentres en una situación en la que necesitas afirmarte, puedes seguir este esquema:

  1. Exponer los hechos y manifestar sentimientos que surjan.
  2. Pedir de manera realista y respetuosa que se cumpla tu deseo, y exponer las consecuencias tanto positivas como negativas.
  3. Detectar si hay actitud agresiva en el interlocutor y tomar un receso para evitar caer en su juego y retomar luego con menor tensión.

¿Es un problema la falta de asertividad?

La falta de asertividad es la incapacidad de defender y comunicar nuestras ideas y derechos de forma adecuada, sin agredir a los demás y respetándoles.

El interlocutor que no practica la asertividad tendrá dificultades para expresar sus opiniones y deseos abierta, directa, apropiada y francamente. Este tipo de personas suelen comportarse de forma sumisa ante las sugerencias u opiniones del resto, aun cuando no estén de acuerdo.

Por eso, ten en cuenta que asertividad no es agresividad, ya que muchos suelen caer en dicha confusión.

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