La sabiduría del cuerpo en la ansiedad

A veces, el mundo gira muy deprisa, las cosas van pasando y es común vivir poco conectados/as con lo que nos ocurre por dentro. A veces, también puede ocurrir que, en nuestro tránsito por la vida, nos topemos con una o varias vivencias dolorosas. Ante esta o estas vivencias también es común bloquear y reprimir nuestras emociones, porque duele y porque implica sufrimiento, por lo que también nos conectamos poco con lo que nos ocurre por dentro.

¿Qué tienen estas dos situaciones en común? Vivir hacia afuera, sin hacer caso a lo que ocurre en el interior. Y es que la realidad no es otra que, vivir desconectado/a puede servirte, hasta que ya no te sirve. De repente llega un día en el  que me siento angustiado/a y no sé por qué o me siento ansioso/a y no sé por qué. Por lo tanto, aunque pensemos que las emociones y las necesidades se pueden bloquear para evitar mirarlas de frente, el cuerpo tiene una sabiduría especial y es que puede avisarnos de que hay algo que no está yendo bien.

La ansiedad es una de las muchas formas que tiene el cuerpo de comunicarse y estar enfermo es signo de que está luchando para reestablecer su equilibrio interno.

Ahora bien, hablemos sobre la sabiduría del cuerpo en la ansiedad, ¿cuáles son algunas de las formas en las que el cuerpo puede avisarnos y manifestarse ante nosotros/as?

  • El sistema respiratorio puede dar señales de sensación de opresión en el pecho y falta de aire.
  • A nivel muscular pueden nacer tensiones, cansancio y agotamiento, contracturas, dolor corporal.
  • El sistema nervioso puede avisar con un dolor de cabeza recurrente, mareos, hormigueos, vértigos, desmayos.
  • Desde el sistema circulatorio se suelen producir palpitaciones y taquicardias muy desagradables.
  • El sistema digestivo también puede manifestarse a través de náuseas, vómitos, estreñimiento, diarrea, sequedad en la boca, sensación de atragantamiento.
  • El sistema dermatológico puede responder con la aparición de eczemas, erupciones, dermatitis.

En definitiva, el síntoma es una parte de nosotros/as mismos/as que está gritando muy fuerte para que prestemos atención y pongamos la mirada en nuestro interior.

Te invito a hacer una pausa en la lectura de este artículo y reflexionar sobre lo siguiente:

¿escucho mis emociones?, ¿entiendo qué quieren decirme?, ¿identifico cuál es mi necesidad en cada momento?, ¿me permito estar enfadado/a o estar triste?, ¿me permito estar bien y disfrutar?, ¿puedo expresar mi angustia o mi rabia?, ¿y mi frustración?, ¿doy cabida a mis emociones o intento evitarlas?, ¿qué me impide no escucharme?

Estas preguntas son importantes porque cuando la ansiedad aparece significa que emocionalmente hay algo que no se está procesando adecuadamente, consciente o inconscientemente. Por eso, la única manera que ha tenido tu cuerpo para llamar tu atención es provocándote taquicardias, mareos, pérdida de cabello, opresión en el cuerpo, etc. El cuerpo sirve como válvula de escape para lo que no se está procesando ni gestionando en el interior.

¿Qué podemos hacer entonces para prevenir y regular la ansiedad?

  • Trata de escuchar tus emociones y sus diferentes matices.
  • Identifica tus sentimientos y elabora
  • Expresa y comparte tu mundo emocional con familiares y/o amigos/as, ¡busca espacios de comprensión y entendimiento!
  • Escribe y da forma a esos sentimientos ¡También puedes expresarte a través de cosas que te gusten (música, baile, deporte, pintura…)!
  • Cuida la relación que tienes con tu cuerpo. No puedes pedirle que resista, responda y se levante cada mañana, sin escuchar sus tiempos, tensiones y horas de descanso/movilidad. Aprende a negociar con él para que se mantenga en equilibrio.
  • Agradece y reconoce lo que tu cuerpo hace por ti, él no tiene la obligación de hacerlo, por ello agradece y trátale con amor.

Como terapeutas, es imprescindible poner la mirada en qué cosas están ocurriendo emocionalmente en el interior de la persona para que su cuerpo esté gritando en forma de ansiedad. Este proceso puede ser doloroso, pueden aparecer vivencias unidas a emociones desagradables o traumas y conflictos sin resolver, por eso desde Cláritas queremos ofrecerte el acompañamiento profesional que tal vez necesites.