¿Qué es el Síndrome de Asperger?

El síndrome de Asperger es un trastorno del neurodesarrollo. Esto quiere decir que el cerebro de la persona con Asperger funciona de un modo diferente.

Este síndrome se engloba dentro de los Trastornos del Espectro Autista (TEA). En la cuarta edición del Manual Estadístico de Diagnóstico de Trastornos Mentales (DSM- IV) se reconocía como un trastorno independiente en la quinta edición ha desaparecido para formar parte de los TEA.

¿Cuáles son los síntomas del síndrome de Asperger?

Las principales dificultades que encontramos en las personas diagnosticadas de Síndrome de Asperger son:

  • Dificultades en la comunicación social.
  • Dificultades en la flexibilidad de pensamiento y comportamiento.

¿Cómo es la comunicación de una persona con síndrome de Asperger?

Presenta las siguientes características:

  • Dificultades en la interpretación y comprensión en el lenguaje no verbal.
  • Dificultades para terminar o llevar de manera adecuada conversaciones de temas que les gustan o son de su interés.
  • Dificultades para comprender bromas, chistas, metáforas, ironía, sarcasmo, etc. La comprensión del lenguaje es muy literal por parte de las personas que padecen este síndrome.
  • Utilizan un lenguaje excesivamente formal , preciso y técnico que, en ocasiones, puede padecer pedante.

¿Cómo piensa y se comporta una persona con Síndrome de Asperger?

  • Su pensamiento es rígido y concreto.
  • Son fieles a las rutinas que suelen componerse de actividades rígidas, concretas y repetitivas.
  • Tienen dificultades para adaptarse a cambios, situaciones novedosas o inesperadas.
  • Tienen dificultades para tareas que impliquen flexibilidad o búsqueda de soluciones a problemas.
  • Tienen intereses concretos y específicos a los que le dedican muchísimo tiempo.
  • Tienden a ser hipersensibles a ciertos estímulos del ambiente como pueden ser luces, olores, sabores, ruidos, etc.

¿Cómo se relacionan las personas con Síndrome de Asperger?

Si conoces a una persona que tiene Síndrome de Asperger, tener en cuenta los siguientes aspectos puede ayudarte a relacionarte con ellos:

  • Tienen dificultades a la hora de reconocer y comprender las normas sociales, por lo que su comportamiento puede ser inadecuado sin ser ellos conscientes.
  • Si tiene la necesidad de relacionarse, pero no sabe como hacerlo.
  • Tienen dificultades para interactuar con varias personas a la vez o integrarse en un grupo.
  • Tienen dificultades para comprender y expresar las emociones propias y de los demás.
  • Pueden tener reacciones inapropiadas o desproporcionada a estados internos y emocionales propias y de los demás.

Causas del síndrome de Asperger

La causas del síndrome de Asperger son desconocidas. Existen investigaciones que apuntan a que la causa se debe a factores biológicos y genéticos, sin descartar que ciertos factores ambientales puedan afectar a su desarrollo.

¿Cómo se trata el Síndrome de Asperger?

El tratamiento siempre debe hacerse adaptado a las necesidades y características específicas de la persona. Pues existe mucha heterogeneidad en este síndrome y la actuación de la familia, colegio y las personas próximas a su entorno. Uno de los objetivos principales a trabajar es fomentar las relaciones sociales incluyendo técnicas y actividades especificas para cada persona y entorno. También la intervención estará dirigida a trabajar la flexibilidad y rigidez de sus pensamientos y comportamientos.

Consejos para ayudar a una persona con Síndrome de Asperger

  • Intenta ponerte en su lugar, comprender los desafíos sociales a los que se exponen todos los días estas personas, ellos se relacionan en un mundo social que no comprenden y no saben como afrontarlos.
  • Intenta ponerte en su lugar cuando veas que su manera de reaccionar a ciertas situaciones y escenarios es diferente.
  • Indaga sobre sus gustos e intereses para conectar con ella
  • Especifica ciertos conceptos o comportamientos que pueden parecer obvios.
  • Utiliza un lenguaje directo, concreto y sencillo. Intenta que no sea ambiguo, sin dobles sentidos ni abstracto.
  • Intenta comprenderlo desde sus dificultades no interpretes su comportamiento como caprichoso o tirano.
  • Pregúntale sobre cómo puedes ayudarle y esfuérzate en conocerle, cada persona es diferente y todo el mundo tiene sus virtudes y sus defectos, no existen dos personas iguales.
  • Animales a que puedan acudir a un profesional que les ayude a potenciar sus puntos fuertes y que puedan mejorar sus puntos débiles.

En Cláritas tenemos una amplia experiencia trabajando con personas que tienen el síndrome de Asperger y con sus familias. Si necesitas abordar aspectos emocionales, relaciones o cognitivos, no dejes de ponerte en contacto con nosotros.

Esta percepción negativa de uno mismo puede ocurrir por diversos factores o por experiencias vitales donde el individuo no se ha sentido querido o valorado. Por ejemplo, un motivo bastante común es que la persona durante la infancia y adolescencia no haya obtenido una valoración positiva por sus principales figuras de apego. La baja autoestima puede generar comportamientos poco saludables o desadaptativos como pueden ser las adicciones u otro tipo de conductas de riesgo. También puede ser la base de síntomas ansiosos o depresivos.

¿Cómo sé si tengo una baja autoestima?

La gente que tiene una baja autoestima no se valora, por lo tanto, suelen ser inseguros. Esa inseguridad les hace no expresar sus opiniones, emociones o necesidades ya que creen que estas carecen de valor. Son personas que buscan la aprobación externa y tienen un miedo constante a ser rechazados.  Ponen su foco en las cosas negativas qué hacen o tienen y no en las buenas. Además, cuando hacen algo bien lo atribuyen a la casualidad u otros factores externos.

Estas son algunas de las características más comunes o más fácilmente observables. Si te sientes identificado con alguna de ellas o con varias puede que tengas una baja autoestima. No te desesperes, existen maneras para aumentarla.

¿Cómo aumentar la autoestima?

  1. Sé consciente de tus éxitos, fortalezas y capacidades

Todos tenemos fortalezas y vulnerabilidades, virtudes y defectos, cosas que se nos dan bien y otras que no. Pero, hay que tratar de cambiar el foco de nuestro pensamiento y centrarnos en lo positivo para poder explotarlo. Eso no implica dejar de lado lo demás, tenemos que aprender a aceptarnos y querernos como somos.

Tómate un tiempo, piensa y haz una lista con todos los éxitos que has logrado a lo largo de tu vida, de tus fortalezas y de tus capacidades.

  1. No te compares con los demás

Las comparaciones son odiosas, cada uno tenemos nuestras circunstancias y cualidades. Céntrate en ti y en tu propio potencial. No te compares y no te autolimites. Deja de lado pensamiento como “Yo eso nunca lo podría conseguir” y trata de cambiarlos por mensajes que te empoderen como “Puedo conseguirlo, voy a intentarlo”. También es importante ser consciente de nuestras propias limitaciones y fijar metas realistas.

  1. Busca la causa de tu baja autoestima

Encontrar la raíz del problema suele ayudar a solucionarlo. Por eso, es importante tratar de encontrar la causa o las causas que han generado tu baja autoestima. Repasa tu historia y piensa qué pudo haberla ocasionado.

Hazte preguntas como: ¿Siempre me he sentido así o empezó en un momento concreto? ¿Ocurrió algo en mi infancia que pudiese ser la causa?

  1. Cuídate, respétate y dedícate tiempo

Vivimos acelerados, el estrés es nuestro fiel compañero y en esa corriente nos perdemos a nosotros mismos. Hay que aprender a frenar, a mirar hacia dentro y conectar con las propias necesidades. Muchas veces esas necesidades son tan simples cómo dedicarnos tiempo y cuidarnos.

Tómate 5 minutos al día y pregúntate: ¿Cómo estoy hoy?, ¿Qué necesito?

Date algún capricho y reserva tiempo para hacer aquello de lo que disfrutas.

  1. Aprende de tu pasado

Somos humanos y, como tal, todos nos equivocamos. No te tortures por tus errores y trata de aprender de ellos de cara al futuro. Intenta dejar la culpa o la vergüenza de lado, ya que no te permiten avanzar.

A veces resultamos ser nuestro peor enemigo, solo nos centramos en nuestros aspectos negativos y nos cuesta valorar lo positivo. Pero tenemos que aprender a querernos, valorarnos y tratarnos con respeto, de este modo seremos más felices. Verdaderamente. si nos querernos o nos cuidamos a nosotros mismos, va a ser muy difícil que amemos bien a los demás o que les podamos cuidar.

Aumentar la autoestima no es una tarea sencilla, mucha gente para lograrlo necesita ayuda profesional. Si no consigues mejorarla en Cláritas podemos ayudarte y acompañarte en este proceso de crecimiento personal.

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Elige el tipo de sesión que más se adapte a tus necesidades y empieza ya a sacarte partido con Cláritas.

Lucía Feito Crespo

Lucía Feito Crespo

Psicóloga General Sanitaria
Lucía Feito Crespo, graduada en Psicología y especializada en Psicóloga General Sanitaria y Terapia familiar y de pareja Sistémica por la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid). Máster en Psicomotricidad y Atención Temprana (Psicopraxis, madrid). Ha trabajado en diferentes contextos clínicos (clínica privada, universidad, intervención domiciliaria y online) con población adulta e infanto-juvenil. Profesora en la Universidad Europea de Madrid. Ha investigado sobre consumo de sustancias en adolescentes y jóvenes, la intervención grupal en jóvenes y adolescentes y la intervención en el contexto domiciliario de jóvenes y adolescentes.