¿Qué es la positividad tóxica?

Mantener una actitud positiva puede ayudarnos a tener esperanza y confiar en los propios recursos para afrontar situaciones complejas. Sin embargo, cuando solo hay positividad, sea cual sea la situación en la que te encuentres, puedes estar cayendo en la positividad tóxica.

La positividad tóxica se describe como la imposición o mandato de felicidad como única emoción válida, así como la obligatoriedad de ver en positivo cualquier experiencia, por adversa, dolorosa o traumática que sea para ti. Por lo tanto, la positividad extrema o tóxica invalida algunas vivencias emocionales (como son la rabia, la tristeza, el miedo, la vergüenza, etc.) que experimentamos o experimentan los demás. En redes sociales se fomenta esta positividad tóxica, al estar el/la espectador/a expuesto/a un aluvión de imágenes de personas con una aparente vida perfecta. Esta tendencia de aparentar estar siempre bien puede resultar agotadora y dañina tanto para quien se muestra como para quien lo ve, dadas las expectativas frustradas al encontrarse con la vida real.

No solo hay positividad tóxica en redes sociales. Algunas frases que reflejan esta positividad tóxica son las siguientes: “si quieres, puedes”, “todo va a ir bien”, “sonríe, no estés triste/ no te enfades/ no tengas miedo”, “si estás mal es porque quieres”, “siéntete agradecido/a, podría ser peor”, “good vibes only”. Estas, son frases muy extendidas que todos hemos escuchado o leído en algún momento o que incluso hemos podido verbalizar. Son tan frecuentes que fácilmente podemos interiorizarlas y acabar creyendo que, si tenemos una actitud positiva siempre -sin validar la presencia de emociones que no encajen en esta positividad-, vamos a sentirnos mejor y cuidar nuestra salud mental, pero no es verdad.

¿Qué riesgos puede tener la positividad tóxica?

  • Expectativas no realistas respecto a cómo se tienen que afrontar diversas situaciones, esto puede generar mucha presión para negar las vivencias emocionales auténticas (a uno mismo y a los demás).

  • Deterioro de salud mental y física. Diversos estudios ponen de manifiesto cómo las emociones reprimidas, pueden manifestarse con más fuerza, produciendo un alto nivel de malestar y sufrimiento, así como posibles síntomas psicosomáticos.

  • Aislamiento. Las personas con creencias relacionadas con la positividad tóxica tienen dificultad para buscar apoyo, ya que pueden sentirse confusos o avergonzados de sus vivencias emocionales en situaciones adversas (que muchas veces distan de lo que “deberían sentir” desde su marco de positividad extrema). Esta dificultad para pedir ayuda puede incluso afectar a la hora de buscar ayuda profesional.

  • Dificultad para acompañar a alguien que atraviesa una situación “no positiva”. Desde la positividad tóxica probablemente no vamos a comprender e invalidemos las vivencias emocionales de los demás. Además, podemos estar ejerciendo presión para que no exprese su malestar.

Por lo tanto, paradójicamente, mantener una actitud siempre positiva es negativo.

Recuerda:

  • Eres un ser humano y todos los seres humanos experimentamos pérdidas, fracasos, frustración, etc.
  • Todas las emociones son auténticas, reales y válidas.
  • Evitar el dolor negando la realidad no es salud mental.

Desde Cláritas podemos ayudarte a reconocer, aceptar y transitar situaciones, pensamientos y emociones que quizá no resulten agradables de experimentar. Si te encuentras mal, te acompañamos.

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