Depresión y ansiedad, ¿medicación sí o no?

¿Quién no conoce o no ha oído hablar hoy en día sobre la ansiedad o sobre la depresión? Con la llegada del Covid-19 y su consecuente pandemia, estos dos tipos de problemas psicológicos son los principales enemigos de nuestra salud mental. Estamos viviendo una situación traumática prolongada en el tiempo y estamos necesitando hacer muchos esfuerzos para adaptarnos a ella. Sisumamos la carga de enfrentar los problemas que nos encontramos en nuestro día a día (familiares, laborales, personales, etc.), los cuáles han podido aumentar, es normal que nuestra capacidad para aguantar este “chaparrón” se vea mermada. Aquí es donde aparecen estas dos protagonistas de las que vamos a hablar el día de hoy. La ansiedad y la depresión son los principales motivos de consulta en salud mental tanto en jóvenes como adultos.

En este artículo vamos a hablar sobre el uso de psicofármacos para combatir los síntomas ansiosos y depresivos. ¿A favor o en contra? Antes de dar una respuesta, tenemos que valorar primero algunos aspectos importantes:

Escenario actual sobre el uso de medicación y su relación con la psicoterapia

Los antidepresivos y los ansiolíticos forman parte de los medicamentos más vendidos en España. Esto quiere decir que muchas personas necesitan de estos fármacos para poder enfrentar el día a día. La mayoría de los profesionales que los prescriben son médicos de atención primaria, quienes están desbordados por la alta demanda de consultas y no cuentan con los conocimientos de psicopatología con los que cuentan los psiquiatras. Que tantas personas dependan de esta ayuda para poder enfrentar su día a día nos indica que la gente está desbordada y no cuenta con recursos propios para manejar el sufrimiento. Para valorar el uso de medicación para tratar la ansiedad y la depresión es importante tener en cuenta este escenario en el que nos encontramos hoy en día.

Por otro lado, también podemos decir que la psicología y la psiquiatría “se llevan mejor” a día de hoy. Desde hace tiempo ha habido cierta controversia por defender qué método es el mejor para tratar los problemas psicológicos, pero ahora están convirtiéndose cada vez más en dos aliadas. Sin duda, este camino es muy acertado porque esta alianza beneficia a todas las personas que sufren problemas de salud mental. La mejor manera de entender la relación entre psicología y psiquiatría (psicoterapia y psicofármacos) es como dos compañeras de equipoque juegan para enfrentar un rival común: los problemas de salud mental. Cada una de ellas tiene sus cualidades y sus puntos flojos, y jugando juntas tienen más posibilidades de ganar que enfrentándose como rivales. Esta manera de ver la medicación como “compañera de equipo” va a ser importante a la hora de reflexionar sobre su uso para la depresión y la ansiedad.

Si queremos valorar si usamos medicación para tratar la depresión y la ansiedad, tendremos que preguntarnos: ¿La medicación nos ayuda a encontrarnos mejor? ¿Tiene riesgos para nuestra salud?

Antidepresivos: eficacia y riesgos

En 2018 se realizó un estudio a gran escala para comprobar la eficacia de la mediación en personas diagnosticadas de depresión mayor, con una gravedad de moderada a grave. En este estudio se revisaron los datos de 522 ensayos clínicos en los que se comparaba la eficacia que tenían los antidepresivos frente a otro medicamento placebo para reducir los síntomas depresivos.

Los resultados de este análisis muestran que todos los antidepresivos disminuían los síntomas depresivos en mayor medida que el placebo, fueron más efectivos. Aun así, este estudio no consigue aportar luz sobre su eficacia a largo plazo, sobre el alcance de los efectos secundarios y sobre la dependencia.

Principales efectos secundarios:

  • Nauseas,
  • Aumento de peso,
  • Somnolencia
  • Problemas sexuales (pérdida de interés, disfunción y dificultad para alcanzar el orgasmo).

Ansiolíticos: eficacia y riesgos

Existen distintos medicamentos, pero los más empleados son las benzodiacepinas. Según diferentes estudios, las benzodiacepinas son los fármacos que más efectividad han demostrado tener en problemas de ansiedad. Existen distintos tipos de benzodiacepinas y estas se clasifican según el tiempo en el que tardan en hacer efecto, así como la duración que tiene el mismo.

También se utilizan en menor medida antidepresivos como Venlafaxina o Duloxetina.

Principales riesgos:

  • El riesgo principal es la dependencia que generan. Por esto es importante tener cierto cuidado a la hora de utilizarlas, siguiendo ciertas pautas respecto a las dosis y a la duración del tratamiento. Es importante también tener cuidado con personas que padecen o han padecido de algún tipo de adicción.
  • Otro riesgo es la sedación que produce, un efecto secundario que puede entorpecer las actividades del día a día.

Conclusiones

Es bastante absurdo negar la utilidad que tienen los psicofármacos a día de hoy para ayudar a las personas que sufren, reduciendo la intensidad de los síntomas psicológicos. Esto es así, la medicación ayuda y es una suerte que exista. ¿Medicación para ansiedad y depresión? Por supuesto que estoy a favor, lo que es fundamental es la manera de utilizarla. Si entendemos el uso de la medicación como solución a los problemas, no estoy para nada de acuerdo. Si la entendemos como un apoyo que ayuda a que la persona esté más fuerte para poder enfrentar sus problemas, en esto sí estoy de acuerdo al 100%. Y es que esta diferencia es importantísima. El problema actual es que la gente recurre a la medicación como si fuera la solución, y lo que esto genera es una población dependiente de medicamentos para poder soportar la angustia del día a día. Es necesario “currar” haciendo psicoterapia para afrontar los síntomas de ansiedad y/o depresión, conocerse a uno/a mismo/a y desarrollar herramientas para enfrentarlas. La solución no viene comprada desde fuera, la solución llega trabajándose desde dentro.

Yo siempre utilizo la misma metáfora: si te rompes una pierna, la medicación serían las muletas y la psicoterapia sería la rehabilitación. Las muletas son muy necesarias temporalmente mientras te recuperas, y es una suerte que existan. Pero si no haces rehabilitación, te vas a quedar en muletas de por vida.

La conclusión de este artículo es: a favor del uso de medicación para ansiedad y depresión, siempre que se utilice como un apoyo cuando los síntomas son incapacitantes y la persona lo necesita. Ahora, para curarnos hay que “currar” haciendo trabajo personal en psicoterapia.

Si te has sentido identificado con este artículo y crees que desde Cláritas podríamos ayudarte a hacer ese trabajo personal dentro de la psicoterapia, contáctanos. Tenemos experiencia trabajando con jóvenes y adultos, compaginando la terapia con tratamiento farmacológico cuando la persona lo necesita.

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Jorge Lareo Otero

Jorge Lareo Otero

Psicólogo General Sanitario
Jorge Lareo Otero, graduado en Psicología por la Universidad Pontificia Comillas (Madrid) y Psicólogo General Sanitario y Especialista en Terapia Humanista-Experiencial por la misma universidad. Ha trabajado especialmente en el área de las adicciones, aunque también ha trabajado con distintos colectivos así como niños y adolescentes en riesgo y población sin hogar.