La atención del adulto, ¿qué efecto tiene en los niños?

Atención como reforzador de la conducta

La atención del adulto puede actuar como un elemento de lo más poderoso en la educación de los más pequeños. Desde la Psicología, se ha investigado cómo puede llegar a ser un determinante en el mantenimiento de conductas deseadas y no deseadas.

Por ejemplo ¿os habéis preguntado por qué las rabietas de vuestro hijo o hija cada vez van a más? Seguramente hayáis probado todo tipo de estrategias para intentar que disminuyan. Sin embargo, ¿os habéis planteado que vuestra atención inmediata al berrinche puede estar favoreciendo el problema?

Lo sé, resulta paradójico. Seguramente vuestro argumento es que, si vuestro hijo o hija se porta mal, tiene que haber consecuencias, ¿verdad? No vais mal encaminados, pero maticemos un poco.

Por supuesto que tiene que haber consecuencias. Pero, la realidad es que, muchas veces, esta bronca que sigue a la rabieta, puede convertirse en un premio para el niño o la niña. La investigación científica ha demostrado cómo la atención negativa puede ser, en ocasiones, buscada por los más pequeños. Sobre todo, cuando ya se han habituado a ella y no les resulta aversiva. ¿Puede ser este vuestro caso?

En definitiva, las broncas no siempre actúan como tal. Cuando se han usado en exceso y vemos que no sirven para disminuir el problema, sino que, lejos de ello, la conducta empeora, probablemente estén aportando beneficios al infante. Se convierten en los protagonistas. Consiguen que mamá y papá les hagan caso y, además, probablemente se libren de hacer lo que se les requería en ese momento. ¿Estáis más de acuerdo ahora?

Llegados a este punto, ¿qué hacer?

Una técnica muy empleada en este tipo de casos es la extinción. Consiste en entrenar a los padres para que aprendan a ignorar la conducta de rabieta de su hijo o hija. Es decir, no se ignora al infante, sino al comportamiento; que es lo que queremos de disminuya.

Ante episodios de rabieta, pautaremos a los padres para que, por muy duro que sea, no atiendan a las demandas del pequeño. Al principio se producirá lo que llamamos “pico de extinción”: la rabieta aumentará en intensidad y duración. Esta es la fase más crítica donde es muy importante mantenerse en la dinámica de retirada de atención.

Es una vez pasemos ese pico, la conducta problemática o rabieta irá disminuyendo. ¿Por qué? Porque, al retirar el reforzador, el niño o niña descubrirá que, al emitir la rabieta, no obtiene los privilegios que antes sí: ya no se libra de hacer las demandas requeridas del adulto ni recibe la atención del mismo.

Ahora bien, para aplicar viene esta técnica, es necesario cumplir los siguientes requisitos:

  • Consistencia y constancia: los cambios no son inmediatos. Tenemos que ser pacientes y aguantar hasta ver resultados. La técnica funciona, pero hay que esperar.

  • Órdenes efectivas: antes de proceder a la extinción, tenemos que avisarle de las consecuencias negativas de la conducta, así como de la conducta alternativa que esperamos de él o ella con las correspondientes consecuencias de la emisión de la misma. Un ejemplo: “Tus gritos están haciendo que me enfade. Si sigues así no vamos a bajar al parque. Venga, si te vistes ya y me hablas bien, estamos 15 minutos mas jugando.”

    Una vez emitida la orden, si la rabieta persiste, procedemos a aplicar la extinción. Recordad que se producirá un pico. Os recomendamos que tengáis una actividad distractora preparada para cuando se dé.
  • Cumplimos lo que decimos: las consecuencias positivas y negativas que adelantemos tenemos que asegurarnos de que se pueden cumplir. Es la única forma de que aprendan a anticipar las consecuencias de su comportamiento y que, por lo tanto, actúen en base a ello.

  • En el momento en la rabieta cese, estaremos preparados para reforzar con un elogio. Esto a veces cuesta, ya que es muy difícil olvidar lo que acaba de pasar. Pero, recordad: si la agradecéis su cese es más probable que lo haga con más frecuencia. Le estáis enseñando que, el saber frenar la rabieta, tiene consecuencias positivas.

Es una estrategia terapéutica con muchos matices; pero de lo más eficaz. Si os veis sobrepasados, desde Cláritas contamos con un amplio número de especialistas en este tipo de técnicas. Estamos a vuestra disposición.

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Carlos Sánchez Polo

Carlos Sánchez Polo

Psicólogo especializado en niños, adolescentes y población joven
Carlos Sánchez Polo, graduado en Psicología en la Universidad Autónoma de Madrid. Psicólogo General Sanitario en la Universidad de Comillas y especializado en Terapia Cognitivo-Conductual en población Infanto-juvenil. Experiencia en diferentes clínicas, en el ámbito escolar y colaboración como terapeuta en programas de reinserción de hombres penados por delitos de Violencia de género.