Videojuegos, porros, redes sociales… ¿te preocupa que tu hijo tenga una adicción?

“Mi hijo fuma porros”. He aquí una de las preocupaciones más habituales que un psicólogo escucha en su consulta. “Mi hijo está enganchado a los videojuegos”, es otra variante muy común. El comportamiento anómalo que subyace en ambas expresiones es la adicción, pero hay objetos diferentes que provocan la misma. Y es que la problemática no solo existe cuando hay una sustancia de por medio, sino que un uso compulsivo o patológico de algo como el móvil o la consola también se puede convertir en un problema o puede esconder algo más grave.

En este artículo explicaremos las similitudes y diferencias entre la dependencia con y sin sustancia, y ofreceremos orientación para saber cómo actuar si nos encontramos en una situación similar.

Si acudimos a la RAE, las adicciones se definen como una dependencia de sustancias o conductas/actividades que conllevan una búsqueda de recompensa a través de su uso. Sin embargo, cuando oímos la palabra “adicción”, más que una conducta, a todos nos vienen a la mente las drogas. La razón es que las adicciones a las sustancias son las más conocidas o, al menos, reconocidas como tal.

Por otra parte, la palabra “adicción” emerge con frecuencia en nuestras conversaciones con amigos o familiares “Tengo una amiga que es adicta a las compras” o “Mi novio es adicto a las apuestas por Internet.”. Si nos paramos a escuchar a la gente, se corrobora lo que los estudios afirman, y es que las conocidas como adicciones sin sustancia o comportamentales (a las compras, al sexo, al ejercicio físico, al juego o a las nuevas tecnologías) van en aumento. Ahondaremos en esta última categoría ya que es la más desconocida, y una de las que más preocupa a los padres hoy en día, especialmente la relacionada con las nuevas tecnologías.

Pero, ¿qué tienen en común y en qué se diferencian?

Similitudes o efectos que podemos observar en ambos tipos de adicción con o sin sustancia:

  • Gran impacto en la vida diaria a nivel personal, familiar y laboral o estudiantil provocando consecuencias negativas.
  • Dificultad o imposibilidad de resistir el impulso.
  • Satisfacción a corto plazo generada por el objeto de adicción.
  • Abuso para evitar malestar emocional
  • Uso patológico
  • Síndrome de abstinencia ante la privación del objeto de adicción

Diferencias:

  • Objeto que genera a adicción (en uno será una sustancia y en otros no).
  • Consecuencias físicas, en las adicciones con sustancia el impacto a nivel físico, es decir, el impacto a la salud es muy negativo.

Las adicciones comportamentales en su mayoría todavía no están incluidas en los manuales de psicología y psiquiatría como una patología debido a la dificultad existente para establecer criterios diagnósticos. Sin embargo, es uno de los temas más investigado y que más polémica genera. Por el momento, único que está reconocido como patología es la adicción al juego, también conocida como ludopatía.

Por lo tanto, expuesto todo esto ¿qué podemos hacer si observamos algún comportamiento similar en nuestros hijos o cualquier otro ser querido?

Es fundamental contactar con un especialista para que valore la gravedad de la situación. El objetivo será controlar los estímulos, ver qué malestar subyace a dicho comportamiento, eliminar el contacto con el objeto de adicción en el caso de sustancias y ayudar a regular gradualmente la exposición, en el caso de que sea sin sustancias y, por último, trabajar la planificación y la prevención de posibles recaídas.

Para ampliar la información sobre este tema, recomendamos permanecer atentos de nuestro blog, pues publicaremos más contenido relacionado próximamente.

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Olga Fernández-Velilla Lapuerta

Olga Fernández-Velilla Lapuerta

Psicóloga General Sanitaria y Especialista en Terapia Familia
Olga Fernández-Velilla Lapuerta, graduada en Psicología por la Universidad Abat Oliba CEU y Psicóloga General Sanitaria y Especialista en Terapia Sistémica Familiar por la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid). Ha trabajado en diferentes ámbitos, especialmente con familias y ha investigado sobre la relación entre los pacientes que requieren cirugía bariátrica y la presencia de psicopatología y sobre el uso problemático de las nuevas tecnologías.