¿Tiene mi hija un problema de alimentación?

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) están a la orden del día. ¿Quién no ha oído hablar de ellos o conoce a alguien que los haya sufrido? La prevalencia de dichos trastornos va en aumento, es una patología más común en mujeres que en hombres y los síntomas suelen aparecer en la adolescencia temprana. Es por ello, que en las consulta de psicología son un tema muy recurrente y que genera mucho malestar.

Hay quienes afirman que los TCA pertenecen al grupo de las adicciones sin sustancia, puesto que tienen algunas similitudes con las adicciones a sustancias como el craving (deseo de consumo) y la sensación de pérdida de control. El manual donde se recogen los diferentes trastornos mentales y sus criterios diagnósticos, el DSM, incluye en los trastornos de la conducta alimentaria tres tipos diferentes: anorexia nerviosa, bulimia nerviosa y trastorno por atracón.

¿Cómo puedes identificar cada una de ellas?

  • Anorexia nerviosa

Si tu familiar o amiga empieza a dejarse comida en el plato de manera recurrente, baja mucho de peso, evita comer cosas que engordan, tiene la necesidad de caminar después de cada comida o cualquier otro tipo de ejercicio físico para compensar la ingesta realizada y/o ella no ve la gravedad del bajo peso, consulta a un especialista para que pueda valorar la gravedad de lo que ocurre.

  • Bulimia nerviosa

En este otro caso los comportamientos a los que debéis prestar más atención son: comer de manera compulsiva y sin control, con algún tipo de conducta compensatoria posterior (“Mi hija va al baño y se encierra después de cada comida” “Tengo una amiga que después de comer siempre necesita hacer algo de ejercicio o irse caminando a su casa por muy lejos que estemos y todas las demás cojamos el metro.”).

  • Trastorno por atracón

Los dos trastornos anteriores son los más comunes, quizás es por eso que no hayáis oído hablar de esta última categoría: el trastorno por atracón. Sin embargo, es algo a lo que también debemos estar alerta. ¿Te desaparece comida de la despensa y nadie admite habérsela comido? Esa puede ser una de las señales, normalmente tanto en la bulimia nerviosa como en el trastorno por atracón la persona que lleva a cabo los atracones siente mucho malestar y vergüenza por ello, por lo cual, trata de esconderse.

Si observamos en algún ser querido que come más rápido de lo habitual sin tener hambre, mezclando alimentos que normalmente no se suelen comer juntos y en cantidades llamativas, con el resultado de sentirse muy lleno, pide ayuda.

¿Cuáles son algunas otras de las señales ante las cuales debemos alertarnos?

Como padres, madres, familiares o amigos debemos estar atentos a posibles cambios que se puedan dar en los adolescentes, de este modo, podremos detectar el problema y pedir ayuda de la manera más rápida. A continuación, algunas de las señales de alarma:

  • Tener antojos después de haber comido.
  • Sensación de pérdida de control sobre lo que se come aún sabiendo que se está causando un daño físico.
  • Comer hasta que te sientes desagradablemente lleno.
  • Reducir la cantidad de alimentos que se comen al día o comer solo alimentos que se considera que no engordan.
  • Sentimiento de culpabilidad tras comer determinados alimentos pero seguir comiéndolos.
  • Sentimiento de vergüenza sobre lo que se come incluso llegando a ocultar la ingesta de alimentos poco sanos.
  • Estrategias para reducir la cantidad de comida sin éxito.
  • Preocupación extrema por el aspecto físico y el cuerpo.
  • Necesidad de ocultar el cuerpo, cuando antes no ocurría.
  • Cambios de humor o aislamiento.

En cuanto a épocas del año debemos estar especialmente atentos al verano o las Navidades ya que suele ser donde más excesos se cometen o en la época estival donde el cuerpo queda más expuesto.

Si observamos algunas de las señales expuestas con anterioridad es importante contactar con un especialista. Los TCA son algo grave que en determinados casos puede incluso poner en riesgo la vida de quien lo padece, bien, por un fallo biológico o por un intento autolítico. Los síntomas con la comida solo son la punta del iceberg de un problema mucho más profundo como la baja autoestima y la escasez de confianza en uno mismo.

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Olga Fernández-Velilla Lapuerta

Olga Fernández-Velilla Lapuerta

Psicóloga General Sanitaria y Especialista en Terapia Familia
Olga Fernández-Velilla Lapuerta, graduada en Psicología por la Universidad Abat Oliba CEU y Psicóloga General Sanitaria y Especialista en Terapia Sistémica Familiar por la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid). Ha trabajado en diferentes ámbitos, especialmente con familias y ha investigado sobre la relación entre los pacientes que requieren cirugía bariátrica y la presencia de psicopatología y sobre el uso problemático de las nuevas tecnologías.